sábado, 31 de agosto de 2019

TREAT - Organized crime (1989): Crítica review


por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia



Os contaré. Una de las razones por las que me encanta este disco: un buen ejemplo de cómo componer con melodía e interés comercial sin renunciar a la calidad. Y teniendo en cuenta que son suecos, que sus medios no llegaron a los de las grandes producciones yanquis y que se comieron medio colín, pues mucho más mérito.

Este pedazo de trabajo de Treat apareció en 1989 producido por Peter Hauke y Andy Lunn en los estudios Hotline de Frankfurt (Alemania). El álbum lo editó Polygram.




El grupo lo formaban el guitarrista Anders Wikstrom, el cantante Robert Ernlund, Joe Larson al bajo, Patrick Appelgren se encargó de las teclas y Jamie Borger de percusiones.

No hay más que darle al play y disfrutar de Ready for the taking, parece haberla parido el mismo John Sykes, con su riff, los cambios de ritmo y los arreglos (ese teclado) característicos de la obra que hizo con David Coverdale. Sin embargo, Ernlund se asemeja más a Joey Tempest (Europe) o Tony Harnell (TNT) que a Mr. Coverdale. La fiesta no para con Party all over you (qué vacilón) y Keep your hands to yourself (me encanta el teclado y la estupenda línea de bajo): estribillos muy logrados, melodías que te enganchan y una banda muy compacta.




Wikstrom muestra que no solo sabe ser duro con su guitarra: en Stay away nos regala un trabajazo, tanto en los arreglos y la melodía como en los solos que se marca, con sentimiento y metidos con gusto. Conspirancy (sonando un poco a Lynch) vuelve a dar el punto melódico antes de MrHeartache, una curiosa letra sobre un riff muy logrado y su correspondiente estribillo.

Para mi gusto lo mejor está por llegar. Gimme one more night recuerda a Europe, sobre todo en los teclados y en la estructura melódica, muy buena canción. Home is where your heart is suena fantástica: uno de esos temas a media vela que todo guitarrista melódico lleva dentro y desearía componer y grabar. Get you on the run se vuelve excesivamente ñoña pero funciona.




Cierran el disco otros dos pelotazos subidos de revoluciones: Fatal smile y Hunger. Una forma estupenda de redondear un gran trabajo de una de las bandas de hard rock melódico más infravaloradas de su tiempo. Desde Suecia con amor, Organized crime.

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