domingo, 13 de mayo de 2018

Las mejores películas de 1944 - Lo mejor del cine de ese año

La torre de los siete jorobados.


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Definiría este año como el de la explosión del cine negro clásico. No porque surgiera, sino por la cantidad de obras maestras o notables dentro del género que se realizaron, en una evidente explosión, algo que hasta entonces había sido más testimonial o de menor nivel (esto último con excepciones, claro). Hablamos del Cine Negro Clásico, el género más completo del cine, junto al western, y contenedor de toda la transgresión que se perdió con el Código Hays, así como de la denuncia social y el realismo que podía faltar en otros géneros. “Perdición”, “Laura”, “Tener y no tener”, “La mujer del cuadro”, “Historia de un detective”, “El sospechoso”… Ahí es nada. Un año capital en la historia del cine.

Tener y no tener.


Las mejores películas de 1944
(lo mejor del cine de ese año)


ARSÉNICO POR COMPASIÓN, de Frank Capra. 

Es la primera película “para cinéfilos” que vi siendo consciente de ello. Mi entusiasmo por ella procedió del hecho de que me encantó. ¡Una película “para cinéfilos” y la había entendido, me había gustado muchísimo! Era un crío y eso sublimó mi ego, sobre todo porque sabía que la mayoría de los de mi edad no la conocían. Una obra maestra, quizá la mejor muestra de comedia negra de la historia, con una interpretación de antología de Cary Grant, completamente desenfrenado, y que da una lección de cómo se actúa de espalda. Nadie ha logrado nada igual, salvo, quizá, él mismo. Capra, una vez más, entregando un título eterno.




CITA EN SAN LUIS, de Vincente Minnelli. 

Minnelli con Judy Garland, grandes canciones y la primera realización a color del cineasta, lo que ya es un aliciente, sabiendo lo bien que el director trabajaba con los colores. Un clásico del musical.


EL CLAVO, de Rafael Gil. 

Apreciable intriga dramática de nuestro cine, con ciertas reminiscencias al de Hitchcock, McCarey e incluso Capra. Un gran título no muy conocido que servirá para congraciarse con nuestra filmografía.



EL MILAGRO DE MORGAN CREEK, de Preston Sturges. 

Una chica que tras un festivo baile y una borrachera aparece con un anillo, casada y embarazada sin recordar quién es el afortunado… Sturges trasgresor para la época. Sigan la filmografía de Sturges, un grande de la comedia.


EL MINISTERIO DEL MIEDO, de Fritz Lang. 

Quizá es de lo peor del Maestro, con muchas lagunas de guión, pero está tan maravillosamente dirigida, es tan entretenida, muy en la onda del serial hitchcockiano y del propio Lang, que es imposible no gozarla. Irregular sí, pero adictiva aventura de otro falso culpable.


EL SEÑOR SKEFFINGTON, de Vincent Sherman. 

Interesante director este Sherman. Ya he traído algunas cintas de él, alguna más que notable. Aquí tenemos un magnífico drama de grandes personajes y relaciones que desprenden autenticidad. Desconocida y brillante.



EL SOSPECHOSO, de Robert Siodmak. 

Me declaro fan de Siodmak y su estética, profundamente expresionista, que me fascina. Aquí tenemos una estupenda muestra de Cine Negro, género en el que se movía como pocos, protagonizado por Charles Laughton y desgranando muchas de las claves del género. Fatalidad, mujeres fatales, intriga, crimen…


ENRIQUE V, de Laurence Olivier. 

Uno de los actores shakesperianos por antonomasia dándolo todo en una de sus clásicas obras. Olivier era muy academicista, algunas de sus películas han sido superadas, pero este Enrique V tiene mucho más vigor que, por ejemplo, su Hamlet. Un referente absoluto de la interpretación y la expansión de la obra del genial bardo.


EXTRAÑA CONFESIÓN, de Douglas Sirk. 

Tiene sus debilidades, su infantilismo, cierta superficialidad obligada, pero es un notable drama que en su imperfección demuestra, una vez más, el talento de un autor con todas las letras, que muestra de forma brillante muchas de las constantes de su trabajo que en el futuro regalará muchas obras maestras. Una cinta con profundidad dramática, buena dirección de honda puesta en escena y personajes complejos y atractivos, en especial el femenino.




HISTORIA DE UN DETECTIVE, de Edward Dmytryk. 

Otro gran título de cine negro. Sin estar, quizá, entre los grandes clásicos del género, es una muestra notable de puro Noir. Una de las primeras adaptaciones a Chandler, concretamente de su “Adiós, muñeca”. Aún faltaba cierta madurez a las adaptaciones con el detective Marlowe como protagonista, algo que llegaría con Bogart, que fijó el estilo de forma definitiva con “El sueño eterno”, aunque ya había interpretado en 1941 a Sam Spade, otro detective imprescindible.


IVÁN EL TERRIBLE, de Sergei Eisenstein. 

Visualmente espléndida, técnicamente brillante. Primera parte sobre la figura del zar Iván IV, “El Terrible”. Primer zar de Rusia. Eisenstein, como siempre, una cita obligada para los cinéfilos.



LA DAMA DESCONOCIDA, de Robert Siodmak. 

Un falso culpable y otro Noir de la mano de Siodmak, uno de los grandes impulsores del género en sus inicios. Como siempre, el manejo de la luz y los claroscuros por parte del director son un auténtico deleite. Si os gusta el género, ya saben, a estudiar al bueno de Siodmak.


LAS MÁSCARA DE DIMITRIOS, de Jean Negulesco. 

Otra película negra, aunque más de intriga que perteneciente al Noir clásico. Su estética sí entronca con el cine negro americano y la influencia del expresionismo, lo que es un aliciente añadido. Interesante.


LA MUJER DEL CUADRO, de Fritz Lang. 

Obra maestra descomunal, una más de Lang. El guión, las interpretaciones, la dirección de otro mundo... Todos los elementos perfectamente medidos y calculado. Esa sensación casi onírica, esa fatalidad irremediable, esa descripción de personajes… definen un clásico imperecedero, otro paradigma y referente del género. El mejor cine negro.




LA SÉPTIMA CRUZ, de Fred Zinnemann. 

Otra cinta sobre el nazismo y, en este caso, los años previos a la 2ª Guerra Mundial. La lucha de unos huidos de un campo de concentración perfectamente retratada por Zinnemann, excepcional director (De aquí a la eternidad, Solo ante el peligro), que mezcla drama y toques Noir. Quizá es la primera gran película del director, que debutó en América dos años antes.


LAS LLAVES DEL REINO, de John M. Stahl. 

Stahl se sirve de la figura de un bondadoso misionero inglés para describir la China de los años 30, empobrecida y miserable. Ejemplar film religioso, católico y humanista, que le dio a Gregory Peck una merecida nominación al Oscar.


LA TORRE DE LOS SIETE JOROBADOS, de Edgar Neville. 

Una joya de nuestro cine. Este año hay un par de ellas. Maravillosa película del gran Edgar Neville, uno de los grandes de nuestro cine. Podríamos definirla como casticismo expresionista madrileño. Ahí queda eso. Extraña, sugerente y tremendamente divertida película que mezcla mitología, fantasía, ciudades subterráneas, venganzas de ultratumba, asociaciones mafiosas, delictivas y asesinas de jorobados, fantasmas, aventura detectivesca… en 80 minutos. Una película insólita y sorprendente para deleite de todo cinéfilo.


LAURA, de Otto Preminger. 

Obra maestra del cine negro. Otro testamento fílmico y referente absoluto del género. De nuevo lo onírico fundiéndose con una trama puramente Noir. Un personaje femenino fascinante, idealizado, icónico, representado por la bellísima Gene Tierney, y unos hombres como locos e hipnotizados a su alrededor. ¡Qué año para el Cine Negro Clásico!




LA VIDA MANDA, de David Lean. 

Uno de los primeros trabajos del gran David Lean, uno de los mejores y más técnicos y obsesivos realizadores de la historia. Adaptando a Noël Coward, algo que el director gustaba mucho, retrata con lúcido acierto la vida cotidiana de una familia británica de clase media a lo largo de varios años y cambios sociales.


LOS INTRUSOS, de Lewis Allen. 

Una de las cintas pioneras en el tema de la casa encantada y que está entre las películas de terror favoritas de Martin Scorsese. Un film donde se da pábulo a la infidelidad, al adulterio y se reivindica la figura de la amante, verdadera víctima de la función. Aunque irregular, es, sin duda, imprescindible para amantes del fantástico. Una referencia y modelo del género de casa encantada.


LUZ QUE AGONIZA, de George Cukor. 

Obra maestra absoluta del cine de suspense y terror psicológico. Supera con creces a cualquier versión anterior para convertirse en modelo del género. Ejemplar de principio a fin, con los dos protagonistas en un sublime estado de forma y un George Cukor que vuelve a demostrar que se movía como quería, con una maestría absoluta, casi por cualquier género, recogiendo los personajes femeninos, especialmente, y elevándolos a cotas inalcanzables. Bergman está perfecta, y Boyer elegantemente maquiavélico.




NÁUFRAGOS, de Alfred Hitchcock. 

Gustaba mucho Hitchcock de rodar películas, de vez en cuando, en entornos cerrados y limitados. Esto lo llevó al límite en este film, donde hasta se las apaña para hacer su cameo. Claustrofóbica y de tensión creciente, logra retratar lo peor y lo mejor del alma humana en un bote con varios supervivientes a un naufragio en plena 2ª Guerra Mundial. Cosas y logros sólo al alcance del maestro.


NOCHE EN EL ALMA, de Jacques Tourneur. 

Un buen título de intriga comandado por el excepcional Tourneur. Uno de los mejores generadores de atmósferas, donde lo neblinoso, lo onírico e irreal se filtra con naturalidad en lo cotidiano. Siempre apetece sumergirse en el universo de este director.


PASAJE A MARSELLA, de Michael Curtiz. 

Un bélico aventurero con Curtiz y Bogart, pareja invencible. Con sus defectos y baches narrativos, es un título más que estimulante ambientado en la 2ª Guerra Mundial.


PERDICIÓN, de Billy Wilder. 

Obra maestra absoluta del Cine Negro Clásico, y para no pocos uno de los mejores exponentes. Paradigma de la vertiente con mujer fatal y maquiavélica trama contra un marido desconsiderado… o no. Guión espléndido, la eficacia de Wilder y las claves del género sublimadas. Sencillamente indispensable.




SALVE, HÉROE VICTORIOSO, de Preston Sturges. 

De nuevo Sturges, que tuvo unos maravillosos años entregando comedias estupendas para la eternidad. Estas son quizá menos conocidas, pero igualmente reseñables e interesantes. Además de divertidas. Un auténtico autor que escribía y dirigía sus películas. Aquí reflexiona sobre dónde radica el heroísmo y la divergencia entre cómo nos vemos y cómo nos ven los demás, de una forma entrañable y simpática.


SIGUIENDO MI CAMINO, de Leo McCarey. 

Siete Oscars y diez nominaciones tuvo esta simpática película sobre la labor de un entrañable y divertido cura. McCarey y su excepcional sensibilidad dirigiendo al bueno de Bing Crosby. Encantadora.


SUCEDIÓ MAÑANA, de René Clair. 

De curioso y atractivo planteamiento, esta comedia de tintes fantásticos en la que un reportero cuenta el extraño suceso que le aconteció al conocer al viejo Benson, encargado de la hemeroteca del periódico, que le hizo entrega de un ejemplar que vaticinaba con un día de antelación las noticias que ocurrirían, es más que apreciable. No alcanza el nivel esperado, pero aún así es una delicia.




TENER Y NO TENER, de Howard Hawks. 

Otra joya indiscutible del Cine Negro Clásico. Y con Bogart y Bacall. Habrán oído, si es un cinéfilo medio al menos, esa frase que reza: “si me necesitas, sólo tienes que silbar”, “o, tal vez, sólo silbar”. Pues bien, es de esta película. De nuevo ambientada en la 2ª Guerra Mundial (como ven se disparan los títulos con el conflicto vigente), tenemos otra obra de referencia que anticipa una aún más sublime, como sería “El sueño eterno”, de nuevo con la misma pareja y director, el siempre indispensable Hawks. Aquí se enamoraron Bogart y Bacall… y es que todo es perfecto.


TORTURA, de Alf Sjöberg. 

Drama sueco retratando el sadismo, el odio y la crueldad a través de sus personajes y relaciones. Un film más que interesante y muy poco conocido.

2 comentarios:

  1. la verdad que la lista impresiona no por los films que no los conozco sino por los directores casi todos clásicos... la primera que reseñás y la de Lang las voy a tener muy en cuenta... saludos....

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  2. Pues espero que te gusten muchas y les saques partido. Un saludo, JLO!

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