lunes, 14 de mayo de 2018

Arctic Monkeys - Tranquility Base Hotel + Casino (2018): Crítica del disco (review)



por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos




“Cuando salí a la brillante luz del sol desde la oscuridad del Tranquility Base, tenía solo dos cosas en la cabeza: Alex Turner y volver a casa. Deseaba parecerme a Alex Turner…”

Recuerdo aquel 2018 como si fuera ayer. Fue un año de pérdidas, de alegrías, de Atleti, de los problemas de siempre… y al final, la música nos volvió a salvar de nuevo. Echándole un ojo a la lista que hice de los discos que más me gustaron de aquel año, 2018 fue realmente brutal. Hubo discazos de Tangerine Flavour, Morgan, Judas Priest… y este de Arctic Monkeys. Y pensar que ya por aquel entonces le gente se quejaba de que el rock estaba muerto… deberían ver cómo están las cosas en 2048.




En fin, a lo que iba. Hoy me he despertado nostálgico, y aprovechando que se cumplen treinta años del Tranquility Base Hotel + Casino, he decidido volver a escribir de ese disco. Una vez que la aguja ha empezado a hacer su trabajo, he cogido el Rebeldes de Susan E. Hinton que hacía lo menos veinte años que no lo leía, y entre página y página he empezado a escribir.

Me acuerdo perfectamente de cómo reaccionó la gente cuando salió este disco. Parece que el ser humano solo es feliz criticando, aunque la verdad es que ahora las cosas están incluso peor en ese sentido. Lo que sí está claro es que treinta años después, el disco suena más fresco que nunca, y por fin ha recibido el estatus de clásico que merece. ¡Al lío!




Star treatment me sigue pareciendo magistral. Y es que, mientras que la letra nos traslada a principios de siglo para reconocer orgullosos de dónde vienen (“just wanted to be one of the Strokes”, cómo pasa el tiempo), la música suena desafiante, invitándonos a un regreso al futuro. Ese riff de piano es incluso más adictivo ahora que en aquel 2018. One Point Perspective tiene una breve parada en clave de falsete, que acelera para conducirnos hacia un estribillo que exhibe uno de los mejores arreglos que habían hecho hasta ese momento los Arctic Monkeys. Se puede decir más alto, pero mire usted, más claro, no: estamos ante una canción redonda con un acabado impecable. Con la canción que titula al disco suenan unas melodías que me siguen situando en Las Vegas, aunque el balance económico no esté siendo el deseado (“do you remember where it al went wrong?”). A medida que avanza la canción, ya se me va poniendo la misma sonrisa tonta que hace treinta años cuando lo escuché por primera vez, y es que poco a poco te vas dando cuenta: Alex Turner lo volvió a hacer con este disco. Si escuchas el disco atentamente (y digo escuchar, no oír), ya eres suyo. Ya te tiene de nuevo en el bolsillo.




Cuando llega Golden Trunks, con esa letra amorosa tan made in Alex (“sometimes I fantasise about you too”), es inevitable acordarse de esas baladas del Suck It And See y comprobar que, en realidad, nada había cambiado. Siete años después, ahí tenías a los Arctic Monkeys: haciendo otro de los grandes discos de su época. Las canciones no eran las mismas, el sonido tampoco, pero el resultado iba un paso más allá de otra de las canciones de este disco: Four Out Of Five. Sí, habéis leído bien, digo que un paso más allá de eso. Otro aspecto que no ha cambiado en estos treinta años es que sigue siendo imposible, por mucho que cante Alex en ese tema “take it easy for a little while”, calmarse ante el fuerte aroma a canción inmortal que inunda todos los surcos. She Looks Like Fun le aporta al disco esa dosis exacta de furia que sirve un poco de vínculo con otras grabaciones del grupo, especialmente con R U Mine. Habrá quien la encuentre fuera de lugar; por establecer una comparativa, es como si el Rebel Rebel de Bowie hubiese aparecido en su Blackstar: rompe un poco la dinámica del disco, dando vueltas alrededor de un piano, pero si lo único que debería importar en un disco son las canciones, en ese caso no se admiten más preguntas, señoría: She Looks Like Fun es bienvenida.

Hablando precisamente de eso, de canciones, mención aparte merece The Ultracheese, que a mí me pareció por aquel entonces la cima compositiva del grupo. Desde una de las letras más maduras de Alex Turner hasta el momento (“still got pictures of friends on the wall / suppose we aren’t really friends anymore”) hasta ese delicioso aumento de revoluciones cuando la canción encara su recta final, es una joya sin fecha de caducidad.

“La inmortalidad era esto…”

Four Out Of Five 
Batphone 
The Ultracheese 


2 comentarios:

  1. comparto muchisimo la critica, impecable!

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    1. La verdad es que les ha salido un discazo, sí señor. Gracias por comentar!

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