viernes, 5 de enero de 2018

Crítica de Blade Runner 2049 (Dennis Villeneuve, 2017): Review




by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Tras La llegada, Sicario y Prisioneros –las tres reseñadas en mi blog personal–, el director Dennis Villeneuve regresa con el que sin duda ha sido el proyecto más importante de su vida: Blade runner 2049, la secuela de la mítica Blade runner de Ridley Scott. Debo deciros que he tardado en verla por miedo a que me decepcionase, pero después de disfrutar embelesado las casi tres horas de su metraje os diré que ha valido la pena. Quizás no tenga la atmósfera de la original ni alcance con el tiempo el estatus icónico de aquella, pero es una gran película.




La película está protagonizada por Ryan Gosling, Harrison Ford y la cubana Ana de Armas –qué lejos queda ahora El internado– entre otros intérpretes. La historia tiene lugar treinta años después de los hechos relatados en la cinta clásica y nos cuenta cómo el blade runner K descubre en su última misión de retiro de ejemplares nexus 8 el cadáver de una replicante embarazada, algo que desafía la lógica y que puede cambiar el orden social establecido. Así, K –un replicante a su vez– deberá buscar al niño que nació de aquel cuerpo y eliminarlo. La investigación le llevará a un importante secreto que le conducirá hasta Rick Deckard, un blade runner de la época anterior al gran apagón, al que hace décadas se le ha perdido la pista.





Visual y técnicamente impresionante, Blade runner 2049 es una estupenda película la mar de entretenida que –pese al evidente uso de CGI– juega con colores, luces y sombras con más inteligencia y maestría que, por ejemplo, el Valerian de Luc Besson. Punto a favor para Villeneuve y el reputadísimo Roger Deakins, su director de fotografía en esta ocasión. Gosling hace un buen papel –aunque la práctica totalidad de sus escenas las hace con cara de pasmado–, Harrison Ford queda muy natural –aunque ya ha llegado un momento en su carrera en el que ni es Deckard, ni Han Solo, ni nada, sino... Harrison Ford– y Ana de Armas cumple con nota su cometido apareciendo más minutos que el mismísimo Jared Leto.





Por cierto, que mucho se ha hablado del regreso de Ford a su personaje y poco del gran Edward James Olmos –el Gaff original– y de... bueno, de alguien más que no desvelaré por si aún no habéis visto la película. Y si los robots soñaban con ovejas eléctricas y Deckard con unicornios, en esta tiene especial protagonismo un caballito de madera. Super recomendada.




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