domingo, 17 de diciembre de 2017

Las mejores películas de 1928 y 1929: Listado y comentario

El héroe del río.


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC

Terminamos la década de los 20 con varios clásicos más de todos los géneros, con nombres indispensables, viejos conocidos y algunos nuevos, pero con una curiosa distancia entre los dos años, donde 1928 destaca por su gran cantidad de excelentes títulos, imperecederos y vigentes, que hay que seleccionar porque meterlos todos es complicado en una lista reducida, y un 1929 que, en cambio, escasea en este tipo de obras, por lo que hay que forzar un poco más para completar la selección, recurrir a films mucho menos conocidos. En cualquier caso, encontrarán grandes películas que seguro les sonarán, habrán oído referencias sobre ellas y que si no han visto deberían ver. El cine mudo estaba a punto de morir, dando sus últimas boqueadas de vida, pero firme en su genialidad con grandes obras.

Las mejores películas de 1928 y 1929

1928

El viento.


EL CAMERAMAN (1928) de Buster Keaton y Edward Sedgwick. 

El héroe hierático y romántico. El ingenio en el gag, la ocurrencia sorpresiva e imprevista. Películas de los años 20 que ahora no son igualadas, ni se acercan, a la hora de lograr el humor, de sorprender, de poner en escena. Es tan divertida como emocionante. Un clásico que deben sumar a su cultura cinematográfica.


EL CIRCO (1928) de Charles Chaplin. 

El maestro Chaplin con uno de sus clásicos indispensables. 72 minutos de encantadoras risas, ingenio y genialidad en la puesta en escena. Seguro que esta la conocéis la mayoría de vosotros, pero la conozcáis o no, creo que deberíamos verla otra vez. Al menos una vez al mes.


El circo.


EL HÉROE DEL RÍO (1928) de Buster Keaton y Charles Reisner. 

De maestro a maestro, del maestro expresivo al maestro hierático. La torpeza nunca fue tan romántica como en el cine de Buster Keaton… Pero además otra genialidad técnica, donde asombran las cosas que podían hacer con los efectos especiales y la puesta en escena. ¡Véanla!


EL VIENTO (1928) de Victor Sjöström. 

Asombra cómo Sjöström sabía mezclar lo épico y lo psicológico, lo ampuloso y lo mínimo. Este melodrama casi desértico, es un nuevo ejemplo de lo que el director sueco sabía hacer, adaptándolo al estilo y producción americanos. Un nombre que me enorgullece poder haber traído varias veces a estas listas.


La caja de Pandora.



LA CAÍDA DE LA CASA USHER (1928) de Jean Epsein. 

Una de terror francesa. En apenas una hora, Jean Epsein logra una atmósfera enfermiza y truculenta en esta soberbia adaptación, con muchas licencias, de la obra de Edgar Allan Poe. No hay golpes de efecto ni sustos gratuitos, sólo una atmósfera que va calando al espectador.


LA CAJA DE PANDORA (1928) de Georg Wilhelm Pabst. 

Otra de las obras clave del expresionismo alemán, que ya sabrán ustedes es de mis movimientos artísticos predilectos (así como su influencia posterior). Una película atrevida, trasgresora, desinhibida, con un retrato femenino tremendo, el de Lulú, ese personaje que encarnó magníficamente Louise Brooks. Ya avanzaba otros retratos femeninos que veríamos en los años 30. Este es otro de los títulos más conocidos de la lista, que debe disfrutarse para el entendimiento de la evolución del cine en sus primeros pasos.


LA PASIÓN DE JUANA DE ARCO (1928) de Carl Theodor Dreyer. 

Mi amor por esta película es exacerbado. Deseo analizarla con detenimiento, a pesar del vértigo que causa. Una de las primeras obras maestras incontestables de Dreyer, hito de la narración cinematográfica, tan vigente que puede apreciarse en buena parte de la realización televisiva de series actuales. Una historia contada en exclusiva a base de primeros planos, algo inaudito y brillante. Un trabajo modélico, impactante, emocionante e intenso, y con una interpretación de Renée Maria Falconetti para el recuerdo. Todo ello de una modernidad asombrosa.


Spione.



OCTUBRE (1928) de Sergei M. Eisenstein y Grigori Aleksandrov. 

Obra clave y pieza maestra del cine ruso, del mudo y de la cinematografía mundial de todos los tiempos. El retrato de la Revolución Rusa de 1917 mostrada por la exuberancia y maestría técnica de uno de los grandes visionarios del cine. Asombrosas imágenes, espectacular puesta en escena. El rigor histórico, eso sí, es escaso, una vez más.


SPIONE (1928) de Fritz Lang. 

Adoro este film de Lang. Publicaré este año el análisis que le hice a esta magistral película, que seguro Hitchcock vio en más de una ocasión. Los complots, las organizaciones siniestras, el suspense, los trenes… Vean esta película y entonces entenderán cuando les digo que sin Lang seguramente Hitchcock no hubiera sido Hitchcock. Lang, uno de los cinco grandes realizadores de la historia del cine.


Y EL MUNDO MARCHA (1928) de King Vidor. 

Uno de los clásicos de este año que más sonará a los cinéfilos. Asombrosa desde lo visual, este retrato del sueño americano se alza orgulloso y majestuoso con una dirección artística que aún hoy sorprende. Una obra maestra del gran King Vidor, director que ya ha sido reivindicado en estas líneas, como no podía ser de otra manera.



1929

La mujer en la Luna.



LA MUJER EN LA LUNA (1929) de Fritz Lang. 

Es raro que Fritz Lang no aparezca con algún film en cada año donde estrenó película. Aquí regresa con una de ciencia ficción, de las grandes pioneras, aunque ahora aparezca ingenua en sus postulados. Una obra espléndida desde lo técnico, como es costumbre (esto no debería hacer falta decirlo, pero hay que situarse automáticamente en la época de su gestación, porque de hecho la cinta tuvo bastante rigor científico con todas sus limitaciones), con grandes reflexiones morales. Todo cinéfilo debe ver la que es una de las películas germen de la ciencia ficción pura, de especulación, tras un inicio en clave de cine negro. Muchas de las obsesiones de Lang están presentes.


LA REINA KELLY (1929) de Erich von Stroheim. 

El rapto de una monja a manos de un príncipe. Un gran clásico de la época silente con un dúo tremendo y casi mortal. Stroheim en la dirección y Gloria Swanson (sí, la de “El crepúsculo de los dioses”) ante las cámaras, que se llevaban a matar… El caos en que sumía los rodajes Stroheim, que abominaba de la técnica cinematográfica y eternizaba dichos rodajes hasta la extenuación, creaba problemas con el equipo, pero lo cierto es que su genialidad lograba títulos tan emblemáticos como este que, una vez más, quedó destrozado en la sala de montaje, donde se pierde más de la mitad de lo que pretendía ser.


Lo viejo y lo nuevo.


LO VIEJO Y LO NUEVO (1929) de Sergei Eisenstein y Grigori Aleksandrov. 

Un Eisenstein más social y crepuscular, mostrando la vida rural cuando los avances tecnológicos y técnicos amenazaban actividades tradicionales. De nuevo una película del director ruso es incluida con merecimiento en la lista, si bien su propaganda tenga poco que ver con la verdad histórica.


UN PERRO ANDALUZ (1929) de Luis Buñuel. 

Película iconográfica y referencia del surrealismo. Junto a Dalí, creó imágenes imperecederas, sugerentes, perturbadoras. Su esmero por evitar que se pudiera dar cualquier explicación racional, psicológica o cultural queda plasmado a la perfección, generando emociones genuinas en el espectador que observa. Es la escenificación y configuración de los sueños, sin más. De obligado visionado para entender todo un movimiento.

Sé que me he alargado, pero ¿quitarían ustedes alguna?

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