domingo, 10 de diciembre de 2017

Crítica de la película "May" (Lucky McKee, 2002): Reseña


por Möbius el Crononauta





Lo es. Una muñeca encerrada en una urna de cristal, una niña cuya infancia fue distinta a la de los demás. Obsesión, paranoia. La eterna búsqueda de la felicidad truncada para siempre. May es una película de terror diferente.




Y pregunto. ¿Cuál fue la última película del género que realmente podía ser calificada como de un buen film? Al menos entre los grandes proyectos que se destinan a una gran audiencia. ¿Carrie, tal vez? Desde entonces ha habido buenas películas de terror, pero pocas o ninguna han logrado alcanzar el nivel del gran clásico de Brian DePalma. May desde luego tampoco lo consigue, pero en estos últimos años donde terror implica una manida historia sobre estudiantes y jóvenes asesinados mientras hacen el amor, o bien algún remake de los clásicos, con todo lo que ello implica, una película diferente como esta lo tiene fácil para destacar. May no es ni lo uno ni lo otro, aunque desde luego bebe directamente de los grandes títulos del género. Es un film de terror con poca casquería y sí mucho juego con los horrores de la psique.




Por el tipo de personaje, la película tiene muchos puntos en común con Carrie: una joven condicionada por su infancia, tímida y distinta a las demás que trata de convivir en sociedad hasta que la realidad la lleva a transgredir el límite entre el bien y el mal. Sin embargo, no nos encontramos aquí con una burda copia de la historia de Stephen King. Uno de los puntos fuertes del film es la habilidad con la que el director ha logrado combinar referencias cinematográficas y literarias. Por ejemplo, el alma torturada de May está ligada a la de una inquietante muñeca en una vitrina. Cada desilusión, cada herida emocional queda reflejada en el cristal, con lo que uno no puede evitar pensar en El retrato de Dorian Gray. De hecho la misma historia de la película podría considerarse una revisión del mito de Frankenstein. Las referencias no acaban aquí, y a lo largo del film en determinadas escenas la influencia de Psicosis es también palpable.




May, del año 2002, no es equiparable a los grandes títulos del género de terror ni mucho menos, pero es una película interesante y que solo por distanciarse del tópico "grupo de jóvenes - psicópata enmascarado" ya se agradece el verla un domingo por la tarde.

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