domingo, 1 de octubre de 2017

Crítica de "Animales fantásticos y dónde encontrarlos" (David Yates, 2016): Review


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC




J. K. Rowling quiso expandir la saga Harry Potter creando una mitología completamente distinta, pero con alguna conexión con el mito original, algo que hizo escribiendo la novela (2001) en la que se basa la película que nos ocupa, de la que también escribió el guión. Y lo hizo con éxito.




“Harry Potter” es una de las sagas literarias, también cinematográficas, más exitosas de todos los tiempos, por lo que este apéndice y desvío en el camino estaba condenado al triunfo, aunque no llegara a las cifras inalcanzables del original. Eso es lo de menos, el hecho es que es otro triunfo y esta adaptación de la novela funciona también aceptablemente.

Es un triunfo porque aquí no se repite fórmula, sino que se enriquece el universo que se ha hecho icónico con una historia distinta, más adulta, que el Potter inicial.

“Animales fantásticos y dónde encontrarlos” es encantadora, tan encantadora como sus personajes protagonistas y las criaturas mágicas que se pierden por Nueva York escapando juguetonas de un maltrecho maletín. Y por encima de todos Eddie Redmayne.




Posee la película una calma tensa y extraña que seduce y hechiza en esta presentación de lo que será una saga (ya se prepara la segunda parte). Una encantadora timidez, nostálgica y sentida, sosegada y tranquila, que triunfa en sus fases “no mágicas” gracias a sus encantadores personajes, con Redmayne a la cabeza, que potencia un halo romántico sorprendente. Además de ir oscureciéndose paulatinamente conforme avanzamos en el metraje.

Es cierto que en esa concienzuda exposición de este nuevo y rico universo y su mitología, quizá excesiva, se pierde un poco, con fases algo tediosas que se entregan a la fascinación visual y su derroche imaginativo, tan ensimismada a veces en sí misma que olvida desmelenarse, aunque se recobra en una parte final verdaderamente intensa y emotiva. Se nota en exceso que es una “película planteamiento”, más dedicada a presentar los componentes de la mencionada mitología y universo que de construir una historia potente. Aunque funciona con acierto.

Del mismo modo, su trama es algo reiterativa en esas búsquedas, con escenas que parecen repetirse, lo cual es uno de los defectos del film, aunque no moleste en exceso.




David Yates, habitual de la saga Potter, de la que dirigió los últimos capítulos (4 películas), mantiene la coherencia con el universo original y su estilo, dotándolo de una excelente e inquietante atmósfera y jugando con los contrastes de ese mundo paralelo, entre americanos y británicos, en una América mágica, un Nueva York encantado en los años 20 donde el contrabando, los chantajes, los intercambios, el hampa campan entre sortilegios, conjuros y hechizos, en un fantástico guiño. La belleza de ese Nueva York es extraordinaria, en una magnífica recreación de época.

Tiene momentos brillantes de dirección, esa seguridad que transmite su ritmo, que se precipita vibrante cuando toca, pero que disfruta de las pausas y los silencios para desarrollar personajes y sus relaciones. Todo el epílogo es precioso, pero me gustaría que observaran escenas en apariencia intrascendentes como esa en la que tres de los protagonistas están en la cárcel, en cómo maneja el encuadre Yates. Sitúa a Redmayne a la izquierda del encuadre en solitario, con mucho aire a su lado; sitúa a Katherine Waterston a la derecha del encuadre, con mucho aire a su lado, en el contraplano; sitúa a Dan Fogler en el centro, en solitario, cuando interviene, como un mediador en la distancia de los otros dos.




O los ecos, como vincula personajes, nos señala quién es quién, por ejemplo con esos planos de la nuca del villano y luego de Colin Farrell en la presentación, un Farrell de estética nazi, insinuando lo que llegaría en la siguiente década.

Hay cierto maniqueísmo en algún personaje, pero que se matiza o corrige en el cómputo general; hay demasiados personajes intrascendentes o desaprovechados, salidas escapistas en los momentos de acción y aventura, así como arbitrarios o poco elaborados elementos de la trama o en los momentos mágicos y el uso de los poderes, como defectos reseñables.




Por lo demás, un entretenimiento juvenil, no tanto infantil, capaz de complacer a los más adultos si gozan con el género fantástico. Una película que me ha gustado más que muchas de Harry Potter, quizá por ser más adulta, quizá por no ser nada complaciente. Disfruten del último tercio, de esos entrañables personajes, muy bien encarnados por todos los actores, y déjense embrujar por un poco de magia en una película más que correcta.

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