miércoles, 23 de agosto de 2017

Alice Cooper - Paranormal (2017): Crítica review


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




Bob Dylan con Tempest, Motörhead con Aftershock, Paul Weller con A Kind Revolution, Iron Maiden con The Book Of Souls… y ahora Alice Cooper con Paranormal. Parece que las leyendas confirman aquello de que los viejos rockeros nunca mueren. Por aquí celebramos nuevos discos de músicos históricos que, por derecho propio y por mil razones más, no tienen nada que demostrar y siguen aceptando el desafío del estudio de grabación. Y si ya son del calibre de este Paranormal, mejor todavía. Antes de desgranar el disco a fuego lento, como merece, un par de comentarios altamente necesarios viendo el descerebrado mundo en el que nos ha tocado vivir:


En primer lugar, no, no canta como en el Billion Dollar Babies, pero es que hace ya casi 45 años de aquello, mi abuelo en aquellos tiempos corría maratones, y mire usted, ahora se ha pasado a la petanca. El tiempo vuela para todos, o si no basta con escuchar el último de Sabbath para darse cuenta de que la voz de Ozzy tampoco ha salido inmune (y ojo que a mí me encantó el álbum, pero las cosas como son).

Y, en segundo lugar, a modo de tráiler del disco: tenemos diez temas con su formación actual, dos extras con los músicos originales de la Alice Cooper Band, y seis clásicos más en vivo acompañado de su banda de ahora. Además de eso, colaboran leyendas como Roger Glover, Billy Gibbons o Larry Mullen jr (este último me sorprendió más). Dicho esto, al lío.

Quizá la fórmula mágica para que el disco se disfrute tanto sean los tremendos riffs que dan vida a cada canción, dotándolas de la fuerza de las de sus discos clásicos. Basta con escuchar la primera, que también titula al álbum, para darse cuenta de que aquí hay disco. Un punteo que se ve reforzado por unos furiosos guitarrazos que vienen a confirmar que nos queda Alice Cooper para rato. Las canciones más cortas e inmediatas, como Dead Flies o Dynamite Road, conquistan a la primera escucha, además de estar estratégicamente colocadas en el tracklist para enganchar más aún al oyente. El primer single, Paranoiac Personality, engancha más a medida que aumentan las escuchas. De esas canciones aparentemente simples que, poco a poco, sacan a la luz todo su potencial. Su letra habla de un Alice que huele una conspiración, y se queja de las mentiras que dicen sobre él. Precisamente, ahí estará el principal motivo para no encumbrarlo del todo. El nivel lírico del disco no es precisamente brillante. Volviendo al disco, se nota (y de qué manera) esa maravillosa guitarra de Billy Gibbons en Fallen In Love, mientras que en canciones como Private Public Breakdown queda mucho más claro que este LP tiene mucho más que ofrecer musicalmente que líricamente. Holy Water nos deja otro gran estribillo, algo que también será una constante a lo largo del disco. En cuanto a los seis clásicos en directo, hay que escucharlos teniendo en cuenta que estamos en 2017, pero aun así suenan, por qué no decirlo, bastante bien.

A modo de conclusión final, nos encontramos con un disco muy disfrutable, que nos deja a un Alice Cooper en plena forma a sus casi setenta años, con un álbum que, sin colarse entre sus discos clásicos, se atreve a mirarlos cara a cara con orgullo. En lo personal, el último disco suyo que me hizo disfrutar (casi) tanto como este, fue aquel Dragontown del 2001. Alzamos cervezas por este gran disco, ¡que sean muchos más!

Paranormal


Fallen In Love (no disponible todavía en youtube)

Holy Water (igual que la anterior)

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