domingo, 1 de mayo de 2016

Crítica de "Objetivo: Londres" (Babak Najafi, 2016): Film review




por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Pues ha vuelto Gerard Butler para pegar un buen número de mamporros a todo aquel que ose poner en entredicho la democracia y las libertades del mundo occidental, así como a cualquier chulito con pinta de terrorista o malote, cogiendo el relevo de los Charles Bronson, Clint Eastwood, Bruce Willis



Se las prometía muy felices Mike Banning (Gerard Butler) tras salvar al presidente en “Objetivo: La Casa Blanca” (Antoine Fuqua, 2013), pero está claro que la presidencia de Benjamin Asher (Aaron Eckhart) está gafada. Se le muere la mujer, atacan la Casa Blanca y cuando le da por hacer un viajecillo a Londres se arma un “pifostio” tremendo donde los líderes del mundo libre van cayendo como chinches.

No pasa, no se me ocurre situación en la que Gerard Butler se lo pueda pasar mejor. ¡No hay más que verle! Cada vez que mata un malote nos suelta un chistecillo y se troncha él solo. Al menos han emigrado las desgracias: de los fustigados y vapuleados Estados Unidos han decidido ir a Londres.




Esta surrealista e inverosímil secuela, que será considerada como “fascistoide” por todo aquel que quieran verle tres pies al gato a este mecanismo de acción y entretenimiento, es peor que su antecesora, una pasable y vigorosa copia de “Jungla de cristal” (John McTiernan, 1988).

Aquí todo es más grande, al estilo de la tercera parte de las aventuras de John McClane. Más destrucción, más explosiones, más lugares y espacios más abiertos.




Que no digo que lo que pasa no pueda suceder, aunque se antoja harto improbable, sino que aquí pasa todo porque sí, porque es un engorro explicarlo, una pérdida de tiempo y además aburre, así que es mejor resumir, dejar que unas cuantas explosiones despierten a Butler de su letargo y esos intereses familiares (nuestro protagonista ha pasado de estar distante con su mujer a esperar una deseada hija. Qué recursos tan poco vistos, ¿eh?), para que se ponga a hacer lo que todos han ido a ver: Matar terroristas de forma violenta y contundente.




Sí, Banning es una bestia parda, el terror del terrorismo, da la impresión de que se va a comer las metralletas y las furgonetas de los malos a “bocaos”. ¡Qué barbaridad, Leonidas! En los extras del DVD se ven terroristas llorando cuando escuchan a Banning acercarse. Alguno se convirtió al cristianismo. Banning trata las balas enemigas con desprecio, sacando pecho para que reboten.




Ciertamente la película pasa como un tiro, como uno de los miles que hay en la película, y cuando te quieres dar cuenta se ha terminado y puedes olvidarla tras haber pasado cerca de dos horas entretenido, pero no hay ni una sola escena o elemento original.

Destacaría, eso sí, por su calidad técnica, el plano secuencia del tiroteo que antecede a la varonil entrada de Banning en el edificio donde tienen preso al presidente americano. Una buena escena.

Lo mejor de la película, además de que es muy entretenida, es que no tiene complejo alguno de lo que es, consciente de cómo se la valorará por los sectores críticos más sesudos. Orgullosa y vigorosa. Una autoconsciencia que me gusta y merece mi elogio.




Una película que se entrega al entretenimiento y evasión del público que busca eso, sin temor alguno. No hay calidad ni reflexiones filosóficas, ni es una buena película, incluso en su género las hay mucho mejores, pero se mantiene en pie con esa dignidad autoconsciente y nada estúpida. No desprecien lo que los autores no desprecian.

No me negarán que es divertido ver al presidente italiano con una buena moza haciendo turismo.

Así que, sí, es una flipada, una más de tantas películas de acción, con un protagonista más bruto que un “arao”, donde nada se explica ni tiene sentido, donde poniendo un topo se pretende justificar todo, pero si entras en la sala no te hagas el ofendido, sabías a lo que ibas y saldrás de ella bien servido.

Jorge García, del blog CINEMELODIC

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