domingo, 15 de mayo de 2016

Crítica de "Maggie" (Henry Hobson, 2015): film review


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC

Maggie es una interesante y apreciable aproximación al manido cine de zombies, una insufrible moda que vino a sustituir a la de los vampiros y que como aquella ya dura demasiado tiempo.

No son pocas las virtudes de la cinta, pero además de los aspectos que mencionaré, es de elogiar, por encima de todo, la aceptable interpretación de Arnold Schwarzenegger, en el que es uno de los mejores trabajos de su larga trayectoria y, posiblemente, la mejor interpretación dramática que ha hecho, a pesar de sus limitaciones. Un actor de carisma e inteligencia fuera de toda duda, que ha sabido parodiarse con humor y que ha sido uno de los grandes nombres del cine de acción y de ciencia ficción moderno.




Schwarzenegger realiza una encarnación contenida, pero en absoluto inexpresiva. Un padre desesperado, templado, de resignado estoicismo y firme voluntad, que se moverá desde el principio al final por el amor a su hija.

“Maggie” es un drama sobre una enfermedad terminal, como se ha comentado en diversos sitios, que sin exponer reflexiones novedosas en líneas generales, se enriquece con el plus que le da la temática zombie, sacándole todo el partido y añadiendo aspectos a este tipo de conflictos dramáticos.

Se retrata con acierto, a pesar de los pocos medios, un mundo apocalíptico, en declive, incluso anticuado y anacrónico en su tecnología, asolado por la infección que ha diezmado a la población.




La dirección acierta con ese toque New Age de atmósfera ensimismada en la que retrata su seca y resignada melancolía. Numerosos planos de entornos vacíos o encuadres para objetos o estancias sin nadie; desenfocados, en ocasiones sugeridos como escenificación del miedo y el terror; planos inseguros, en apariencia inciertos, vagando por manos o vestimentas; el juego con el sonido y los flashes como escenificación subjetiva de la transformación… son algunos de los rasgos estilísticos que tenemos en la cinta.

La evolución de esa chica infectada, espléndidamente encarnada por Abigail Breslin, es notable, realista y humana.

Hay momentos dramáticos muy emotivos en su escueta y discreta sensibilidad, sin recurrir nunca a la sensiblería, resultando siempre sincera en su desarrollo. Es cierto, que aunque es una película corta puede hacerse algo morosa en el ensimismamiento de la dirección y con una historia tan sencilla.





La nostalgia y el anhelo por lo que se nos escabulle, la impotencia y resignación ante lo inevitable, son aspectos bien expuestos, donde los objetos, contenedores de recuerdos, tienen especial importancia.

Una película honesta, nada sensiblera, que atenúa sensiblemente una premisa desoladora e irremisible. Depresiva en su falta de esperanzas, pero con bellos momentos. Al desarrollarse desde el punto de vista de una víctima que ve lo que le sucederá y las posibles consecuencias inevitables, adquiere un gran impacto dramático en conjunto.

Con sus defectos, ciertos problemas de ritmo y recursos alegóricos o poéticos ocasiones, aunque nunca fatigosos, “Maggie” aprueba holgadamente en su intención de dar una visión distinta a un género muy exprimido.

No esperen acción ni gore, eso está reducido al máximo. Un drama intimista y zombie, lo cual es un soplo de aire fresco para esta moda insaciable que no para de ofertar títulos tópicos, como si de una cadena en serie se tratara.

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