domingo, 8 de mayo de 2016

Crítica de la película "Civil War" (Joe y Anthony Russo, 2016)


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC


Con esta “Civil War”, la saga de Capitán América se yergue orgullosa como la mejor entre las sagas de superhéroes, tras el Batman de Nolan, sin atisbo de duda.

Aunque con una primera parte muy criticada y que fui de los pocos en defender, “Capitán América: El primer vengador” (Joe Johnston, 2001), la segunda “El Soldado de Invierno” rindió a los más incrédulos. Esta segunda parte fue el mejor título Marvel (junto a “Los vengadores”) hasta la llegada de esta tercera, que se sitúa o incluso puede que supere a aquellas, y continúa de forma excepcional y coherente las tesis, reflexiones y evolución conceptual y filosófica de la saga que protagoniza Chris Evans. Una evolución en la historia, personajes y mitología francamente excepcional que de la mano de Anthony y Joe Russo se ha elevado exponencialmente.


En la primera parte teníamos la escenificación del idealismo, la pureza y la inocencia de un país que luchaba por la libertad, a pesar de sus excesos, de la pureza del amor, con un acertado clasicismo, aunque no funcionara del todo bien como espectáculo. Una idea perfectamente expuesta, la joven América idealista e ingenua personificada en Steve Rogers.

En “El Soldado de Invierno” (2014) tuvimos la evolución lógica de ese idealista y puro personaje que personificaba aquella América tras largo tiempo de hibernación, que al despertar descubre para su desconcierto que aquel país ha desaparecido. La pérdida de inocencia de un país que vemos reflejada en el protagonista. Es lo que vertebra, brillantemente, el principal conflicto dramático de la cinta, así como el desarrollo del personaje principal. Es lo que da peso y enjundia a esta notable película.




El otrora país inocente, idealista, puro, de rígidos valores y claridad de ideas, se ha convertido a ojos del Capitán América en un país sustentado en la mentira, el engaño, la desconfianza, la ambigüedad moral… Lo único que hace reconocible aquellos valores por los que luchó el Capitán América son pistoleros y héroes solitarios, como los del viejo oeste, y es que ese toque de western, de pistolero solitario en un universo podrido, es uno de los detalles más geniales del film. El Capitán América aparece como un hombre desubicado, desorientado, desarraigado, que parece fuera de lugar como aquellos pistoleros del lejano oeste que quedaron obsoletos, desfasados en sus idealistas valores con la llegada del ferrocarril. En cualquier caso, el Capitán América o Steve Rogers (Chris Evans) seguirá manteniéndose íntegro y fiel a sus valores.

En esta tercera entrega nos adentramos en las ambigüedades, contradicciones y defectos de la democracia, su conflicto entre el individuo y su conciencia frente a la legalidad y la soberanía gubernamental, frente a la abstracción de la sociedad. El conflicto entre la seguridad del conocimiento individual y lo difícil que es congeniar todas esas individualidades en un orden común. El conflicto entre justicia y ley, entre lo que se debe y se sabe que se tiene que hacer y el miedo a ciertas consecuencias… Lo privado frente a lo público.




Un grupo poderoso y privado con buenas intenciones, Los Vengadores, pero sin control gubernamental, que actúan por cuenta propia sin responder ante nadie. Una independencia que genera miedo e inseguridad. Sus acciones bélicas provocan daños colaterales. Esos daños incitan a reflexiones. ¿Es justo autoculpabilizarse cuando esos hechos son consecuencia de la maldad de otros? ¿Quién provoca el error, quién está dispuesto a hacer el mal o quién pretende evitarlo? ¿Quién es el verdadero y último responsable? No asumir que habrá bajas en una batalla o una guerra que es inevitable, puede llevar a que haya muchas bajas más, pero, ¿se necesita un control o deben actuar libremente? ¿Héroes o justicieros?

Un debate sobre la sensata individualidad y libertad y el peligro del libertinaje, sobre la manipulación de las organizaciones gubernamentales en función de sus propios y egoístas intereses, un egoísmo que se camufla en lo público o social para desvirtuar al individuo y su justa voluntad… Los resortes de la democracia. La libertad y sus controles, límites o manipulaciones.




Un blockbuster con profundidad, bien escrito y desarrollado y muy bien rodado. Las escenas de acción, magníficas y muy estiradas para nuestro disfrute, imprevisibles, con muchas escisiones y sucesión de acontecimientos, son realmente notables. El montaje es bueno, con una aceptable mezcla de planos sostenidos y cortes rítmicos en las malabaristas y contundentes peleas y duelos entre los protagonistas. La escena estrella acontece en el aeropuerto, con los dos bandos, el de Iron Man y el de El Capitán América, luchando entre colegueos.

La evolución y los conflictos de Steve Rogers (Capitán América) son de un rigor con respecto a todas sus apariciones en la gran pantalla y su particular saga francamente encomiables. Un personaje maravillosamente escrito como personificación de los mejores valores de la nación estadounidense. Lo mismo podemos decir del Soldado de Invierno, Bucky Barnes, donde su conflicto, anhelo de redención y sentimiento de culpa nos regala uno de los mejores roles. En el otro lado de la balanza situaría a Iron Man, que sufre aquí un cambio en exceso radical, pasando de su habitual frivolidad a un celo progubernamental y una sumisión que resulta excesivamente apresurada. Ese aspecto ha hecho que el personaje que encarna maravillosamente Robert Downey Jr. haya perdido algo de fuelle, aunque es de elogiar el esfuerzo por justificar esa evolución. Mucho menos cínico y chispeante, menos divertido, más maduro.




En cualquier caso, todas las batallas dialécticas, así como el propio desarrollo de la historia, se encaminan a favor de Rogers siempre. Y es que al final, cuando cuenta, lo que de verdad nos remueve o moviliza, tanto a héroes como a villanos, es lo personal, lo individual.

Iron Man, Capitán América, Black Widow, Black Panther, War Machine, Falcon, Ant-Man, Vision, Hawkeye, Scarlet Witch, Soldado de Invierno, Spiderman son los héroes que aparecen y que evolucionan, y que cuando cambian de opinión con respecto a sus posiciones iniciales lo hacen con coherencia y rigor.




Al contrario que en X-Men, aquí la cantidad de superhéroes está perfectamente usada e integrada, sacando el máximo partido a la mayoría. Esto se ve favorecido por las apariciones anteriores de muchos de ellos, evidentemente. Mención especial para ese adolescente Spiderman.

Si les gustan estas películas, no se la pierdan, es de las mejores. Si no le gusten, deberían verla igual, porque aparte de una buena cinta de superhéroes y acción, es una buena película.

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