miércoles, 16 de marzo de 2016

Pete Astor - Spilt Milk (2016): Crítica review


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)



Hace muchas semanas que la existencia de este disco llegó a mis oídos por mediación de mi gran amigo y maestro Jesús, el profesor del Cierzo.

Desde entonces he leído no pocas reseñas, todas ellas elogiosas y que invitaban a la escucha de este Spilt Milk, aunque la realidad es que ésta se ha ido demorando sospecho que en demasía.

Poco sabía de este artista británico, de su andadura en solitario prácticamente nada, y de sus anteriores proyectos solo un poco y de oídas, algún apunte de sus tiempos de The Loft y The Weather Prophets, ahora me doy cuenta de que esta desidia con respecto al señor Pete Astor puede clasificarse de error por mi parte.




Pero ahora me permito decir que esta equivocación empiezo a enmendar con la escucha de este delicioso Spilt Milk, un disco de elegante pop, formado por melodías moldeadas con un gusto y cuidado por las formas propio de un entregado artesano, de esos que en su torno dibujan volúmenes de barro, pequeños, pero de una sencilla hermosura que resulta difícil apartar la vista de sus contornos, así son las canciones que se engarzan en el hilo conductor de este trabajo; un hilo que coincide en sonoridades de guitarras y dulcineas armónicas con el que emplean otros, también conocidos por estos lares, orfebres como: Shmohawk, The Wellgreen, William Duke o The Ultimate Painting.

Con esta argamasa Astor levanta mini-monumentos como: "Really Something", un tema pop caracterizado por la perfección melódica y las saltarinas guitarras que acarician con su chispeante crujir, dando pistoletazo de salida a un tracklist que no deja de deleitar.




Y comienza el deleite con la preciosa: "Mr. Music", de hermosas guitarras y bello discurrir melódico, "The right hand" de seco golpeteo rítmico y guitarras que rugen con miel en sus voces y un cierto sabor campestre de la escuela de Neil Young.

La melodía y la voz de Astor se unen a las guitarras para acercarnos un poco al cielo en la preciosa: "Perfect life" que da paso a "The getting there" que nos devuelve a entornos y aromas de campo.

Sobre una base programada se desliza: "Very good lock" y con "Good enough" vuelven las melodías y las guitarras de hermosa inocencia casi infantil.

Reptante la voz en la oscura "There it goes" con aullidos eléctricos a su espalda, y a continuación: "Sleeping tiger" que es otro momento determinante de este brillante cancionero.

Y deja de girar el torno con un corte de esencia ochentera, muy británico, muy pop, y muy efectivo titulado: "Oh you".

Vivimos días en los que el pop marca tendencias, ese pop de armoniosas formas melódicas y sabrosos aunque ligeros sonidos, pequeñas construcciones que nos alejan de grandilocuencias pero nos ponen ante la belleza de lo sencillo y rudimentario, como las obras de los artesanos, de los orfebres, como Pete Astor.

Jorge García

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