domingo, 6 de marzo de 2016

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (122): Ovejas contadas



Ovejas contadas

PESE a que sabía con certeza que ya nadie acudiría a su llamada, Pedro pidió auxilio a voces desde mitad del vallejo, procurando que su eco viajase imprudente hasta los más escondidos rincones del entorno y de la aldea, allá abajo, tan blanca, a un tiro de honda.


Luego, para contemplar con fidelidad el espectáculo del horror, se encaramó sobre la Peña Alta y desde allí observó cómo los lobos hambrientos devoraban una tras otra a sus ovejas mientras él comía tranquilamente de su tartera.

Al final, a imitación quizá de Simón el Estilita, descendió hasta el escenario de los hechos. Contó uno a uno los ejemplares de ojos turbios destrozados por las alimañas, a los que iba señalando con su cayado al mismo tiempo que iba memorizando el número. Después, emprendió el regreso al pueblo, silbando, para dar cuenta del caso a la Compañía de Seguros. Esa noche, por primera vez desde hacía mucho mucho tiempo, no tuvo que contar ninguna oveja para quedar completamente dormido. Por fin, Pedro, el Cabrero, tendría dinero suficiente para viajar a París y allí labrarse un porvenir glorioso sin lugar a dudas.

ÁCS (ZRS)

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