sábado, 19 de marzo de 2016

Crítica del libro de Tony Iommi "Iron Man" (2011): Review

por TheOutlaw76 (@TheOutlaw76)
del blog THE OUTLAW




Tengo que confesar que soy adicto a la lectura de biografías rockeras, así que estoy encantado con toda esta avalancha de autobiografías que se están editando esto últimos años.

En esta ocasión le tocó el turno a "Iron Man: My Journey Through Heaven & Hell with Black Sabbath" de Tony Iommi, un libro de lectura obligada para cualquier seguidor de los Sabbath. T. J. Lammers realizó una serie de entrevista a Tony Iommi, que son las que han dado lugar a esta biografía. A lo largo de 92 capítulos breves (perfectamente hilvanados por el propio T. J. Lammers ) Iommi nos explica sus vivencias personales y profesionales, desde sus humildes orígenes hasta la última reunión de los Black Sabbath clásicos en 2013.




Ya os adelanto que poco o nada nuevo aporta a los fans de toda la vida, pero el encanto de esta autobiografía reside en poder descubrir al Iommi más humano. Un Iommi que se codea con todos los grandes músicos y hasta con la realeza, sin apenas criticar a nadie y teniendo buenas palabras para todos.

Son especialmente duros los últimos capítulos, en los que Iommi narra el día a día en su lucha contra el cáncer y se desnuda describiendo los sentimientos, contradicciones y vicisitudes que le provoca esta dura batalla. También es especialmente hiriente el capítulo dedicado a la muerte de su buen amigo Ronnie James Dio.




Pero no todo son malas experiencias. Las anécdotas más divertidas se producen a partir del momento en que Ozzy deja de formar parte del grupo por sus problemas de adicción. Es a partir de este momento cuando empieza la verdadera odisea de Iommi por intentar mantener a flote el buque Black Sabbath. Sin ir más lejos Michael Bolton fue uno de los candidatos a ocupar el puesto de Ozzy. Iommi asegura que Bolton no lo hacía nada mal, pero que quizás no encajaba con la filosofía del grupo. David Coverdale fue otro de los candidatos, pero estaba demasiado ocupado poniendo en marcha sus Whitesnake.

Es especialmente cómica la famosa anécdota del Stonnenghe de atrezzo que, por culpa de alguien que interpretó mal las medidas hechas por Gezzer Butler (eso asegura el propio Gezzer; Iommi no se atreve a echarle las culpas a nadie) acabaron con un Stonnenghe de más de 5 metros de altura que no cabía en apenas ningún escenario. Las columnas de cartón piedra acabaron abandonadas en algún puerto americano, ya que les era imposible traerlas de vuelta a Inglaterra. Imaginad la cara de los estibadores cuando encontraron semejantes menhires.



Las bromas pesadas entre ellos, sobre todo las dirigidas hacia Bill Ward, son abundantes y las discusiones entre Iommi y Gillan por futilidades tales como las chabacanas camisas floreadas que lucía el excantante de Deep Purple en escena son, cuando menos, hilarantes.

Pero si una cosa se ha de reconocer es que aquí queda bien patente que Iommi es un hombre tenaz que, a pesar de que en algunas ocasiones no ha acertado en sus decisiones, ha sido el único suficientemente comprometido y profesional como para tirar adelante con dignidad su proyecto de Black Sabbath.

Tras la lectura de libro concluyes que Tony es un verdadero luchador, desde sus inicios diseñando sus propios dedales para poder tocar la guitarra, hasta el final con el cáncer como protagonista.

Lejos de amedrentarse antes las adversidades Iommi deja bien claro que aún le queda mucho por delante y que aún no ha escrito el último capítulo de un género musical que prácticamente nació de sus mutilados dedos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada