domingo, 20 de julio de 2014

Rival Sons - Great Western Valkyrie (2014): Review Crítica del disco



por Blue Monday (@BlueMonday1971)


Con la publicación de Great Western Valkyrie la banda de Jay Buchanan vuelve a situarse en el lugar adecuado en el momento justo, y es que en este momento de auge de revival sesentero y setentero Rival Sons han conseguido perfeccionar su fuerte inspiración en el blues rock psicodélico de la era del rock clásico hasta un punto en el que ellos mismos parecen una de aquellas bandas. Potencia y energía retro que además de cautivar a las nuevas generaciones han permitido que cuarentones como yo quedemos enganchados ante la magnitud de su sonido.


Head Down, el hasta la fecha último artefacto de Rival Sons, fue un álbum brillante, un disco que sigue sonando a día de hoy en mi reproductor, así que se antojaba complicado siquiera igualarlo, pero los tipos han vuelto a dar un golpe sobre la mesa. De nuevo frescos y vanguardistas, de nuevo con letras reflexivas, y de nuevo con brillantes interpretaciones instrumentales los Rival Sons continúan por la senda que les ha llevado a convertirse en una de las realidades más aplastantes dentro del panorama rockero actual.




A pesar de que el bajista Robin Everhart abandonaba la banda en verano del año pasado tras decidir que la vida en la carretera no era lo suyo, ocupando Dave Beste, amigo de la banda, su plaza, el sonido de Rival Sons mantiene la crudeza y la energía del monumental Pressure & Time que los de Long Beach publicaban en 2011. Blues y rock clásico empapado de toques diferentes y nuevos, de una experimentación que funciona de modo perfecto.

Tras seis semanas encerrados en un estudio de Nashville los Rival Sons se han marcado un álbum puro y simple, una nueva maravilla fruto de la explosiva combinación de maestría musical e interpretaciones soberbias. Dave Cobb, uno de los amos del negocio en la actualidad, ha producido Great Western Valkyrie, y su manera de trabajar ha proporcionado al disco ese puntito extra necesario para convertirlo en algo más que bueno. La grabación casi en directo de los cortes del álbum ha sido fundamental para esa sensación en vivo que destila el nuevo disco, y es que incluso Jay Buchanan registró la mayoría de sus intervenciones en una sola toma.




Las letras, a cargo de Jay Buchanan, continúan la línea trazada por Rival Sons desde su debut en 2009. Letras próximas en estilo a la imaginería del rock clásico, pero dotadas de una adictiva variedad. Desde los temas divertidos o más simplones hasta los temas más serios pasando incluso por algunas composiciones que encajarían más cerca de lo que podrían considerarse tópicos. Desde luego su interpretación vocal es básica en el nuevo artefacto de los Rival Sons, y Buchanan alcanza nuevos registros que se le desconocían. Talento puro a los mandos de una nave llamada a liderar el presente y el futuro del rock.

El trabajo de Scott Holiday es superior a lo largo y ancho de los diez temas de Great Western Valkyrie. Por supuesto sus riffs suenan a grandes como Pete Townsend o Jimi Hendrix, pero el tipo consigue pasarlos por su batidora y se las apaña para que suenen frescos y originales, algo absolutamente meritorio en esta época del copiar y pegar. Dave Beste y Michael Miley debutan en estudio como combo de ritmo, y tal vez sea demasiado apresurado afirmar que estamos ante uno de los grandes del momento, preparado para pasar a los anales si la cosa no se tuerce, pero es que se comportan como una unidad que mantiene la cordura en todo ese caos improvisado creado por los riffs de Scott Holiday y las voces de Jay Buchanan, y es que parece que bajista y batería han estado tocando juntos durante los últimos treinta años.




"Electric Man" abre el disco con su riff simple y pegajoso y deja el clásico estilo de llamada y respuesta entre las guitarras distorsionadas de Holiday y la voz rockera de Buchanan proporcionando un fantástico tema de rock enérgico. Una apertura frenética que funciona realmente bien tras la que "Good Luck" es un tema en el que es fundamental la aportación de Dave Beste con el bajo, convirtiéndose en auténtico protagonista del corte. Sonidos clásicos que suenan modernos de la mano de Rival Sons merced a su ritmo contagioso de cierto aroma a la British Invasion.

"Secret" es uno de los mejores temas del álbum, una verdadera belleza de soul sureño empapado de blues. El maravilloso bajo de Beste se llena de sensualidad al tiempo que la voz suave y cálida de Buchanan deja un mensaje tamizado por ese órgano retro para un tema a medio camino entre los Doors y Led Zeppelin. Después "Play the Fool" ofrece de nuevo toneladas de energía para un pelotazo en el que vuelven a brillar la guitarra de Scott Holiday, con un solo descomunal hacia el final, y la interpretación vocal de Jay Buchanan, aunque es de nuevo la batería de Miley la que hace del corte algo sumamente destacable.

"Good Things" y sus teclados prominentes de fuerte aroma a los Doors para un medio tiempo de tintes psicodélicos que otorga cierta tranquilidad a Great Western Valkyrie deja paso a "Open My Eyes", un corte que ofrece los ya clásicos elementos de potencia y precisión de Rival Sons, con un poderoso Jay Buchanan en las voces y un más que audaz Scott Holiday con los licks de guitarra. Geniales los astutos matices del bajo de Beste, protagonista indiscutible del tema, y excepcional como siempre la batería de Michael Miley.




"Rich and the Poor" y su poderoso estribillo es casi una secuela del "The Heist", tema de Head Down, anterior álbum de Rival Sons publicado en 2012. Tema oscuro en el que Buchanan muestra asombrosas y diferentes facetas de su voz antes de la irrupción de "Belle Starr", con una frenética batería cortesía de Miley, guitarras distorsionadas de Holiday, líneas de bajo funk de Beste y excelentes voces de Buchanan para un tema cambiante y bello con una extraña sensación progresiva.

"Where I've Been" es una acertadísima balada con un solo de guitarra lleno de energía y con un Buchanan lleno de pureza para un corte lleno de encanto y conmovedor antes de que "Destination on Course", una lenta improvisación psicodélica, prepare un final épico que deja sin aliento, casi progresivo, y que deja muestras palpables del talento de estos cuatro músicos ya con cinco discos a sus espaldas y con el inmenso mérito de no haber caído en la mediocridad en ninguno de ellos.

Así pues, mientras algunas bandas contemporáneas de los Rival Sonsn se han inspirado en los White Stripes o en los Black Keys para desarrollar su revival blues rock, los de Long Beach se las han apañado para beber directamente de las fuentes originales, y eso ha otorgado a su música y a su sonido una verosimilitud de la que carecen todos aquellos. Cuando todas las grandes bandas de rock clásico desaparezcan, es posible que Rival Sons estén ahí para mantener encendida la llama. Muy grandes, si, y es que casi nadie ahora es capaz de crear rock tan intenso e inteligente como el que han facturado Rival Sons. Sin duda uno de los álbumes del año.

©Blue Monday

1 comentario:

  1. para escucharlo en Cabaña María, con el loco Zárate, el PP Jarra, el Arturo, el Alvaro, el Scooter, con un whisky rasposo y cigarros fuertes... Salud!!! Revival!!!

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