sábado, 3 de mayo de 2014

Crítica de la película "Short Term 12" (Destin Cretton, 2013)


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



El cine independiente es en muchas ocasiones una bocanada de aire fresco, en especial el cine americano, pequeños reductos de vida, de autenticidad, de lugares que se salen de lo habitual, que son placeres cinéfilos, pequeños bocados en celuloide que todos los años regala alguna joya. Os traigo esta hermosa, cálida, bella, dura, sencilla y pequeña película, Short Term 12, para que descubráis un conmovedor ejemplo de todo esto, de buen cine.


Short Term 12 es un centro de acogida para adolescentes con problemas en el que trabajan Grace (Brie Larson) y Mason (John Gallagher Jr.), un trabajo vocacional del que disfrutan enormemente. Con la llegada de Jayden, una chica brillante y conflictiva, Grace se sentirá identificada de inmediato, lo que abrirá una brecha en su vida por su pasado que deberá resolver.




El director y guionista Destin Cretton desborda sensibilidad casi en cada plano de esta bella cinta. Es cierto que en las películas independientes parece obligado usar la cámara en mano y los encuadres inestables, en muchas ocasiones por falta de medios y en otras muchas por puro esteticismo gratuito, pero aquí está todo en su justa y adecuada medida para llegar y emocionar al espectador sin trucos, artificios ni tópicos. Cretton amplifica su propio cortometraje de mismo título. Biográfico.

Estamos ante un drama social nada didáctico ni moralista, auténtico, sincero y con humor fresco y sencillo, lo que le hace especialmente cercano.

Una de las grandes virtudes de la película está en cómo se cuenta y en sus sutiles y acertados resortes narrativos internos que vertebran no ya la cinta en su totalidad, sino las pequeñas set pieces que lo componen. El juego con los cebos, esos elementos, objetos o situaciones, que se muestran o insinúan, historias que comienzan, pero sólo adquieren su sentido pleno con posterioridad. Todas las historias que nos cuentan, incluso aspectos insignificantes, van descubriendo muchas capas según avanzamos, comportamientos extraños que luego irán cobrando sentido, situaciones en apariencia incomprensibles que según avancemos entenderemos en plenitud… se sirven del uso de cebos y una narrativa acertada que entronca de alguna forma con el cine de intriga. Ejemplos hay muchos, la definición de la pareja protagonista hasta que vemos que son eso, pareja; los problemas con el sexo de Grace; el nerviosismo de la protagonista; la mención a un embarazo anterior…




Desde lo visual es necesario destacar varios aspectos interesantes y talentosos del director, que se apoya en la bella, cálida y acogedora fotografía de Brett Pawlak para lograr el tono perfecto. Cretton suele iniciar sus secuencias con planos muy abiertos, generales, donde el foco principal está desviado aunque integrado en el entorno y contexto de la acción, que a veces lo inunda, eso sí, el foco principal siempre estará perfectamente enfocado escenificando plenamente dónde nos encontramos, el tono y las circunstancias. En cambio, otras veces las secuencias se iniciarán con planos detalle sobre objetos, una escisión visual que va cobrando sentido poco a poco hasta completar aristas de la trama o set pieces. Un ejemplo de esto último, un plano sobre un grifo de Grace llenando un recipiente, vemos luego que es un cargador de una pistola de agua, un travelling la seguirá por el pasillo hasta otra habitación que nos explica el por qué de eso, despertar a uno de los niños, de esta forma tan sencilla acaba cobrando la escena todo su sentido. Esta forma de narrar desde lo visual es clave en la película ya que la columna vertebrar de la cinta a nivel narrativo, con el mencionado uso de cebos, tiene la misma concepción, desde lo pequeño vamos recibiendo información que cambia nuestra perspectiva y acaba definiendo la historia o los momentos concretos.

El intento de suicidio de uno de los chicos, con esa escisión visual y narrativa que acaba definiendo todo su sentido al final, es un buen ejemplo, una habitación vacía, unas piernas en el suelo que salen de otro cuarto, un cristal ensangrentado, la sospecha de que ha atacado a alguien… y la realidad final.




Esta escisión tiene su clímax con el uso de objetos o planos detalle concretos que definen estados de ánimo o sensaciones, uno de los más destacados son esos planos a las manos de la protagonista Grace o la chica Jayden, que nos explican su nerviosismo y que Cretton usa en varias ocasiones.

Escisiones vertebradas en el montaje y las elipsis.

Los objetos, por su parte, también tendrán gran importancia tanto emocional como narrativa, una pulsera hecha a mano, un pequeño muñeco encontrado por casualidad, unas fotos, una pecera y su pez…

Grace también tendrá un gran desarrollo visual en su necesidad de redención, apareciendo tras plásticos, cristales o toallas mojadas ante su imposibilidad de comunicación para poco a poco ir abriéndose y que esos elementos escénicos desaparezcan.




Los primerísimos planos abundarán en la cinta, también habrá travellings, usados de una manera francamente acertada.

Miradas.

Tras todo esto debo mencionar que si algo destaca en esta película son las miradas. Lograr emocionar con silencios y simples miradas es una de las suertes más complicadas en el cine y el principiante Cretton la domina con una sensibilidad realmente sorprendente. Miradas furtivas, miradas amorosa, comprensivas, que crean un mundo de significados en breves segundos y conmueven hondamente.

Destin Cretton demuestra lo poco que es necesario para hacer buen cine... Bueno quizá no sea tan poco, simplemente talento.

Short Term 12 nos habla además del arte como forma de expiación, evasión y comunicación, lo veremos con pinturas, historias escritas o canciones de rap; nos habla de la incomunicación como cáncer para las relaciones y las personas; de la paternidad en sus muchas y diferentes formas; de vínculos crecientes y la necesidad de cariño y otras personas que nos entiendan, que nos valoren... aquí dos relaciones sobresalen, la de la pareja de protagonistas y la de Grace con la niña Jayden; el miedo al afecto, el desarraigo; la vida creadora de barreras que no somos capaces de derribar solos; la necesidad de redención; la comprensión, el respeto, la aceptación… perfectamente expuesto en cómo tratan esos cuidadores a los chicos…




Una mirada esperanzada al ser humano, a la infancia, a pesar de los problemas, que tiene en las dos historias que dan estructura circular a la película la rúbrica perfecta. Personajes con pasado que cuentan una historia de futuro, dos historias que contrastan, pero dan sentido y esperanza a todo. Pedazos de vida. Todo en hora y media, no necesita más.

Escenas como las del corte de pelo; el cumpleaños de Jayden (Kaitlyn Dever); el muñeco que entrega el chico novato a Sammy, el niño escapista; la mirada a una ecografía; la celebración de un 30º aniversario; la historia de un pulpo… son ejemplos de una sensibilidad especial que engrandece una película pequeña y sencilla de presupuesto e intenciones, pero grande, gigante, en resultados y emociones. No dejes pasar la oportunidad de ver Short Term 12, merece la pena.

©Jorge García

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