domingo, 6 de abril de 2014

The Grand Budapest Hotel (2014) de Wes Anderson: Crítica de la película




por Savoy Truffle (@CarlosLorenteR)





Wes Anderson no es un director al que haya prestado demasiada atención hasta ahora, pero he de reconocer, que a partir del visionado de su última cinta, algo va a cambiar y para mejor. Se trata de un film detallista, diría que hasta el exceso, calculado al milímetro, estudiado hasta límites insospechados, para que el espectador disfrute de su visionado como si de un poema se tratase, con rimas y sílabas numeradas, además de disponer para ello de uno de los mejores repartos que se pueden tener a día de hoy en el cine: Ralph Fiennes, Edward Norton, Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Jude Law, F. Murray Abraham, Adrien Brody, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Tom Wilkinson, Bill Murray, etc., además del descubrimiento de dos actores Tony Revolori y Saoirse Ronan.




Gustave H. (Ralph Fiennes), un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras, enseña, dirige y aconseja, además de entablar buena amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte con el paso del tiempo en su protegido y que además narra la historia. Gustave dirige el hotel atrayendo a viejas mujeres ricas, siempre rubias, a las que satisface todos sus deseos. La historia trata sobre el robo y recuperación de una pintura renacentista de mucho valor, que deja en herencia una de sus huéspedes, Madame D. (Tilda Swinton, a la que maquillan de miedo) a Gustave H., pero que provoca una batalla que enfrenta a miembros de la familia de ella por la inmensa fortuna. Todo esto transcurre en una época convulsa en Europa, con levantamientos militares de todo tipo, que acabaron en Guerras Mundiales. Tanto el país donde se sitúa el hote, como los ejércitos tienen nombres diferentes, es decir, son inventados.




La película juega con el argumento narrando adelante y atrás en la historia, dando saltos temporales, abriendo líneas argumentales y presentando personajes sin solución de continuidad, para luego poco a poco ir cerrando las tramas, como si de un soneto perfecto se tratara. Y en el centro de la trama, mientras se resuelve el misterio, la gran historia individual de un chavalito delgadito y poca cosa, que de botones de vestíbulo pasó a ser el propietario del legendario Gran Hotel Budapest. El director está sublime al dejar que sus personajes hagan locuras, sean libres, y derrochen ironía, surrealismo e incluso situaciones absurdas de lo más graciosas.




Los actores están inmensos, y muy bien dirigidos, esa es la verdad. Ralph Fiennes vuelve a demostrar por enésima vez que su personaje es perfectamente creíble, aún en las situaciones más inverosímiles y con ese toque de finura y poético que le hace casi cursi. Willem Dafoe está soberbio (casi parece un vampiro) haciendo de malo malísimo, encargado de llevar a cabo el trabajo sucio encomendado por el hijo de la difunta. Pero Tony Revolori lleva el peso del argumento de manera increíble, sin que decaiga en ningún instante. En la lista de apariciones, ya la dije al principio, algunas son casi cameos; en definitiva, son secundarios de lujo con pequeños papeles muy acertados.




Aunque el film es de un corte clásico brutal, es sin duda una película accesible y diría que comercial, y desde luego divertida a rabiar; yo me reí muchísimo. Entre el encuadre de algunas escenas, la distribución de los personajes, los giros argumentales, homenajes a grandes del cine cómico como los Hemanos Marx (la trama de la cárcel), o incluso La gran evasión, etc.

Que no se me olvide el tema colorístico que domina todo el film, una gama que va desde el rosa y el morado, del verde al rojo, pasando por el gris y el azul... que hace que disfrutes de cada rincón de un hotel con encanto y cierta bella decadencia.

©Savoy Truffle

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