ZEPPELIN ROCK: Paul Stanley - Live To Win (2006): Crítica del disco. Review

viernes, 31 de enero de 2014

Paul Stanley - Live To Win (2006): Crítica del disco. Review



by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)




Amigos, el primero fue Gene Simmons, que en 2004 –diez años ya, ¡cómo pasa el tiempo joder!- sacó su segundo álbum en solitario desde el mítico lanzamiento de 1978. Pero, si os he de ser sincero, su Asshole me pareció una porquería. Sin embargo, dos años después llegó el momento que estaba esperando. Así es, mi idolatrado Paul Stanley por fin hacía lo propio y editaba su segunda aventura al margen de Kiss, un más que digno Live to win que no dudé en comprar y que –de hecho- se convirtió en uno de los últimos cedés que adquirí a finales de la década pasada, antes de que internet me ofreciese otras oportunidades para disfrutar de la música.


Y lo cierto es que el álbum no me defraudó en absoluto –aunque quizás contenga más baladas melifluas de las que hubiese deseado-, pero no nos engañemos, Stanley ya no tenía la voz de antaño, cuando para muchos de nosotros se convirtió en uno de los cantantes más valorados del panorama hardroquero. Si tengo que poner alguna pega, diría que hoy en día –léase 2006- ya no parece de recibo editar un cedé con poco más de media hora de duración al mismo precio que el Octavarium de Dream Theater, por ejemplo, pero ya se sabe, los fans de Kiss no reparamos en gastos. 




Grabado en los Hensen recording studios y producido por él mismo –eso es lo que oficialmente nos dicen, aunque supongo que tuvo la ayuda de Desmond Child sobre todo-, Paul Stanley se rodeó de unos cuantos compositores y productores de postín –del mencionado Child a Holly Knight o Andreas Carlsson, con quienes Kiss ya habían trabajado en el pasado- y se montó una banda de apoyo que le pudiese ayudar a redondear los temas y a presentarlos después en una gira por clubs de la que el guitarrista y cantante editó el correspondiente DVD (One live Kiss). Fin de la aventura. Un capricho más de este niño judío de Queens que soñaba con ser músico y se ha convertido en una multimillonaria estrella del espectáculo y los negocios. 




Así, con Paul Stanley como director del proyecto –voces, coros, guitarra, percusión, arreglos y compositor de las bases de todos los temas- y la colaboración de productores como Tommy Denander o Andreas Carlsson a las guitarras, amiguetes como John 5 o Bruce Kulick reconvertido en bajista en tres temas o músicos de sesión como Victor Indrizzo en la batería, Greg Kurstin y Zac Rae al piano, Harry Sommerdahl a la programación de sintetizadores o Brad Fernquist a las guitarras y Corky James alternando las cuatro y las seis cuerdas, los seguidores del Starchild –entre los que me incluyo- pudimos disfrutar hace más de siete años de un álbum cuyo track list era el siguiente: 

Live to win 
Lift 
Wake up screaming 
Everytime I see you around 
Bulletproof 
All about you 
Second to none 
It’s not me 
Loving you without you now 
Where angels dare 




Una portada fotografiada por el mítico Neil Zlozower diseñada por Tom Jermann ponía la guinda a este trabajo que ganó por goleada al de su colega Gene Simmons, al haber alcanzado el puesto 53 en la lista de Billboard mientras que el del hombre de la larga lengua solo pudo llegar al 86. Premonitorio ¿no?, Paul living to win y Gene sintiéndose un asshole. En fin, que aquí os traigo una selección de los temas más alegres y moviditos, que no son otros que "Live to win", "Lift", "Wake up screaming", Bulletproof, It’s not me y Where angels dare.








Y a los que os guste la faceta ñoña de Stanley, buscad por la red.

Feliz viernes. 
©King Piltrafilla

2 comentarios:

  1. Canciones como Bulletproof o Lift son la leche. Paul se marcó un buen trabajo, que le cuadraba muy bien, con buenas composiciones y bien arreglado. A mí también me gustó mucho, me sorprendió, y aún de vez en cuando lo pincho. Y a partir de este disco se hizo con las riendas de KISS en producción y composición, relegando a Gene a un segundo plano (en lo musical al menos). Buen recuerdo, sí señor.

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    1. No puedo ocultar mi predilección por Paul -por voz y composiciones- de entre los cuatro miembros orignales.

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