jueves, 22 de marzo de 2012

Estación central de Brasil (1999) - Walter Salles


por Fabián Castillo Molina


Si no hemos visto Estación Central de Brasil, quizás este título nos resulte conocido por los numerosos premios que obtuvo en su momento, pero esta es una llamada de atención para animar a conocerla a quienes aún no la conocen. Cuando hemos visto esta película una vez, ya forma parte de los títulos que no se nos olvidan y deseamos saber algo más de su autor, y de sus protagonistas, y del cine brasileño, si era la primera vez que teníamos la suerte de contactar con ellos.


Esta es una película a las que yo llamo llena de vida y emociones. Una obra cuyo guión y dirección de Walter Salles obtuvo un total de 56 premios, y estuvo nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa aunque al final no lo obtuvo, pero lanzó definitivamente a su autor al reconocimiento mundial.

En estación central he visto mejor que en otras cómo pueden tratarse tantos aspectos de la vida esenciales y hacerlo sin perder ni un instante la atención del espectador: la comunicación, la soledad, el desplazamiento social y el físico a través del viaje, la religión como tabla de salvación o último recurso, la mentira, la solidaridad, el enamoramiento, el abandono, la delincuencia, el despotismo, el acercamiento, el valor del trabajo, la importancia del padre y de la madre, la necesidad de volver a empezar, el cambio de ideas y de opiniones, el engaño, la decepción, las ilusiones, la confianza... Creo que el trabajo de Walter Salles merecía todos los premios obtenidos y más. En Estación central de Brasil se encuentra mucho más de lo que se espera. Pocas veces ha cabido tanto en tan poco tiempo. La vida de tantas personas comprimida en noventa minutos y que será el espectador el encargado de descomprimir después mentalmente.

Viendo esta película reforcé mi tendencia a conocer un poco más otras filmografías de autores desconocidos y otras nacionalidades y aumentó el interés por la importancia de la comunicación postal. La emoción del que necesita escribir un mensaje, una carta y del que lo recibe, hasta dónde puede llegar y qué consecuencias puede acompañar a una simple carta. Recordé otros títulos de películas que centran su atención en las cartas y el correo: La carta, de William Wyler (1940); Carta a una desconocida, de Max Ophuls (1948); Nueve cartas a Berta, de Basilio Martín Patino (1965) que consiguió la concha de plata en el festival de cine de San Sebastián; El cartero siempre llama dos veces, la primera versión de Tay Garnett de 1941 y la segunda de Bob Rafelson de 1981; El cartero y Pablo Neruda, de Michael Radford, que otuvo el Oscar a la mejor banda sonora original en 1995; Postales desde el filo, de Mike Nichols (1990); Bienvenidos al norte de Dany Boon (2008); cuya expectación en Francia se extendió a otros países porque en todos hay formas de lenguaje y expresión chocantes entre pueblo y ciudad y conflictos de pareja.



Todas la películas citadas merecen ser vistas. Observé la polvorareda mental que puede levantar el visionado atento de una película. En este caso el tema central y lateral gira alrededor de la carta o ésta es la excusa para contar la historia. Pero además de los títulos citados, también me llevó a una composición poética premiada en Madrid en 1934, Los dos sudores, de Julián Escudero Picazo, que juega con las emociones y el lenguaje llegando a lo más profundo y resulta un excelente complemento especialmente de la película origen de este comentario. Hasta "Quién supiera escribir", de Ramón de Campoamor he recordado con nostalgia. Hay otro tipo de mensajes más cortos como el Mensaje encontrado en una botella, que daría para para otro comentario, pero no cabe en éste.

Ahora el correo electrónico ha dejado atrás casi por completo las cartas en los países del primer mundo donde el analfabetismo entendido a la manera clásica casi no existe, pero hay que tener presente que la aldea global donde vivimos tiene más del 80% de su población en fases muy parecidas y mucho peores a la que podemos ver en Estación Central de Brasil.

Filmografía esencial de Walter Salles por citar solo las películas premiadas y nominadas:

1999 Estación central de Brasil (premio mejor película de habla no inglesa)
2001 Abril despedazado (nominada como mejor película de habla no inglesa)
2005 Diarios de motocicleta (premio mejor película de habla no inglesa)
2008 Linha de Passe (nominada a la Palma de oro en el festival de Cannes)

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