domingo, 22 de abril de 2018

Las mejores películas de 1941 - Lo mejor del cine de 1941

Ciudadano Kane.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Decía que decían que el mejor año del cine era el 39, pero ¿qué me dicen de un año con películas de John Ford, Raoul Walsh, Jean Renoir, Alfred Hitchcock, Orson Welles, George Cukor, Fritz Lang, Howard Hawks, Frank Capra, William Wyler, Ernst Lubitsch, John Huston, Michel Curtiz, Victor Fleming, Josef von Sternberg, Preston Stuges, Mitchell Leisen o George Stevens? Y no películas de relleno en sus filmografías, no, auténticas obras maestras legendarias que han traspasado los límites del tiempo en la mayoría de los casos. Y no una, algunos entregaron hasta dos este mismo año. Ciudadano Kane, Juan Nadie, El halcón Maltés, ¡Qué verde era mi valle!, Bola de fuego, El Sargento York, El último refugio, Murieron con las botas puestas, Sospecha… Y sí, como verán, ya empiezan a aparecer clásicos del Cine Negro clásico, el género por excelencia de esta década, contenedor de la transgresión y la depuración estética, el género más completo del cine junto al western… Ahí os lo dejo…

Murieron con las botas puestas.


Las mejores películas de 1941
(lo mejor del cine de ese año)



AGUAS PANTANOSAS, de Jean Renoir. 

El primer trabajo de Renoir en Estados Unidos, y con reparto de lujo. Walter Brennan, Dana Andrews y Anne Baxter, los dos últimos dando sus primeros pasos en el cine. No es de las más conocidas del autor, que tiene una excelsa filmografía, pero es un título magnífico y absolutamente recomendable.



ALTA TENSIÓN, de Raoul Walsh. 

Un triángulo amoroso narrado por Raoul Walsh. Marlene Dietrich en medio de Edward G. Robinson y George Raft. Languidece ante el otro título que estrenó el director este año, pero su narrativa es un tiro. Extraordinaria.


A TRAVÉS DE LA NOCHE, de Vincent Sherman. 

Antecedente de “Con la muerte en los talones”, aunque sensiblemente inferior a la obra maestra de Hitchcock. Fue un placer descubrirla y poder analizar. Hitchcock convirtió muchos de los ingredientes que aparecen aquí en algo extraordinario. Por lo demás, tenemos un simpático divertimento que mezcla comedia, acción e intriga comandado por el siempre acertado Humphrey Bogart.


BOLA DE FUEGO, de Howard Hawks. 

Obra maestra de Howard Hawks, una comedia puramente hawksiana, con hombre encerrado en su burbuja, Gary Cooper, y mujer independiente y enérgica que viene a romperla, Barbara Stanwyck. Corran, véanla, es soberbia. Indispensable.




CENIZAS DE AMOR, de King Vidor. 

Uno de los directores más pasionales y calientes en una historia contra el puritanismo. Parece el director adecuado, ¿verdad? Un estupendo drama romántico.


CIUDADANO KANE, de Orson Welles. 

La mejor película de la historia, un subtítulo que ha acompañado siempre a la obra maestra de Welles. Compleja, revolucionaria, innovadora, visionaria… una obra técnicamente impresionante, que logró hallazgos incontables y desconocidos hasta ese momento. Texturas visuales inauditas, angulaciones imposibles, recursos narrativos nunca vistos… La profundidad de campo y de foco, la nitidez con la que se veían los distintos planos del encuadre, el juego con el gran angular, la iluminación lateral en vez de vertical que permitía ver los techos de los escenarios, el falso documental, la ejecución de los diálogos, la diversificación de los narradores para componer la descripción de un personaje, elipsis temporales manteniendo la unidad de espacio… Algunos de estos hallazgos e innovaciones no se vieron por primera vez en esta película, algunos los recogió Welles de su adorado Ford, del cual vio “La diligencia” (John Ford, 1939) en 40 ocasiones, pero los llevó hasta una dimensión jamás vista hasta entonces. No es fácil, en cada plano hay diversas significaciones, pero su visionado es puro placer cinéfilo. Es un descomunal testamento cinematográfico donde todo es perfecto, desde el guión a las interpretaciones, desde su alcance a la dirección de un debutante veinteañero. La obra maestra de un genio que revolucionó el cine con su estilo barroco.


DUMBO, de Ben Sharpsteen. Otro clásico Disney. 

Un protagonista adorable y una oda a la diferencia y la tolerancia. Los grandes valores de las grandes cintas de animación. Tierna y sensible.




EL EMBRUJO DE SHANGHAI, de Josef von Sternberg. 

Sternberg adaptando al gran James M. Cain. Una película de exotismo enrarecido, muy particular, pero seductora y atrayente. Muy interesante.


EL EXTRAÑO CASO DELDOCTOR JEKYLL, de Victor Fleming. 

Una extraordinaria obra de terror adaptando la conocida obra de Stevenson. Tiene sus infidelidades al relato literario, pero no restan calidad al conjunto.


EL HALCÓN MALTÉS, de John Huston. 

Lo prometido es deuda. Tan solo un año después de iniciarse la década, tenemos la primera pieza magistral de puro Cine Negro clásico. Y de la mano de un genio, John Huston, que demás debutaba en la dirección. La película va como un tiro. Es inferior al libro y resulta algo esquemática respecto al Cine Negro que irá llegando, pero sigue siendo un título indispensable con todas las claves de esa vertiente con detective privado. Bogart, además, comenzó a forjar su leyenda creando su imagen de firma, que terminaría de definir en “Casablanca” (Michael Curtiz) al año siguiente.




EL HOMBRE ATRAPADO, de Fritz Lang. 

Era incapaz de hacer algo mal el maestro Lang… Aquí tenemos un poco conocido thriller puramente expresionista con el estilo Lang en su esplendor para lanzar un mensaje antinazi. No es de lo más brillante del director, pero satisface y entretiene.


EL LOBO DE MAR, de Michael Curtiz. 

Maravillosa película de aventuras marinas que centra sus miras de forma especial en los personajes, su desarrollo y su psicología, adaptando la novela de Jack London con guión de Robert Rossen y dirección del gran Michael Curtiz. Soberbia técnicamente. Profunda y con enjundia.


EL SARGENTO YORK, de Howard Hawks. 

Película que disfruté como un enano. De nuevo Hawks deleitando. El director más entretenido de la historia del cine, como bien decía Tarantino. Sus digresiones, la forma de mezclar comedia de altura con aventura, su dinamismo y vitalidad… todo es magistral. Ver ligar a Cooper es sencillamente impagable. Al actor el valió un Oscar. Una maravilla.




EL ÚLTIMO REFUGIO, de Raoul Walsh. 

Obra maestra de Walsh. Uno de sus grandes títulos, inmerso en el cine negro y con Humphrey Bogar e Ida Lupino en los papeles protagónicos. Un Bogart que subió hasta el estrellato. Es tremenda, una narración brutal, sin subterfugios ni atajos, directa, trepidante, intensa. Quizá sea un clásico con menos eco, pero si no la han visto no sé a qué esperan…


JUAN NADIE, de Frank Capra. 

Obra maestra capriana, una más. Pura esencia de Capra con un Gary Cooper que realizaba magistral triplete este año (Bola de fuego, Sargento York y esta), coincidiendo de nuevo con Barbara Stanwyck. Las miserias retratadas a la perfección por el director, una vez más, para redimir a la humanidad y quedarse con todo lo positivo y el ideal. Imprescindible.


LA LOBA, de William Wyler. 

Ejemplar melodrama de Wyler, uno más… Y con Bette Davis de nuevo. Recital de la actriz en un personaje maquiavélico, consumido por la ambición y la falta de sentimientos. Tremebunda perfección la de ese dúo (Wyler-Davis), que dejó a un lado sus trifulcas para volver a realizar otra obra maestra.




LA RUTA DEL TABACO, de John Ford. 

Encantadora y desgarradora película de John Ford. Mezcla la más hilarante comedia con el desgarrado drama sobre las consecuencias de la Gran Depresión. Hermana pequeña de “Las uvas de la ira”, es un título soberbio de gran calado.


LAS TRES NOCHES DE EVA, de Preston Sturges. 

Dos genialidades nos dejó Sturges en la comedia y en este año. Maravillosa comedia hawksiana que es puro encanto. Una genialidad digna de los mejores títulos del género, de hecho siempre es un placer citarla en las listas de grandes comedia de la época. Henry Fonda y Barbara Stanwyck, que hace otro soberbio triplete, están perfectos.


LO QUE PIENSAN LAS MUJERES, de Ernst Lubitsch. 

Simpática comedia del maestro, aunque no está entre sus grandes obras, ni de lejos. Enredos, ironía, juego sexual y el toque. Más sosa, pero apreciable.




LOS VIAJES DE SULLIVAN, de Preston Sturges. 

Quizá la obra maestra de Sturges, que firmó dos comedias antológicas este año, la ya mencionada “Las tres noches de Eva” y esta misma. Con gran calado y profundidad en su mirada social, lo que más destaca es la vivacidad de la mítica Veronica Lake, que está espléndida. Él siempre bondadoso y honesto Joel McCrea da buena réplica. La primera parte del film es hilarante, luego la cinta es más reflexiva, hasta rubricar un trabajo perfecto.


LUCHA EN LA SOMBRA, de Vincent Sherman. 

Un sensacional y desconocido título de propaganda antinazi. Un magnífico thriller de suspense e intriga que retrata la vida en la propia Alemania, el estado de miedo, opresión, desconocimiento, desconfianza y alerta continua, donde las directrices del gobierno no osaban ponerse en duda y donde pequeños grupos de resistencia eran conscientes de las tropelías que estaba cometiendo su nación en nombre del partido nazi. Pequeños grupos que se oponían a esa tiranía en medio del convencimiento, la obsesión y el fanatismo generalizado.




MURIERON CON LAS BOTAS PUESTAS, de Raoul Walsh. 

¡Cómo será de buena que el hecho de que no tenga que ver casi nada con lo ocurrido en realidad queda diluido! Idealización del General Custer desde sus primeros pasos en la Academia Militar de West Point hasta su muerte en la legendaria batalla de Little Big Horn. Western, comedia, bélico… con el ritmo y pulso narrativo del maestro Walsh. Impecable.


OUT OF THE FOG, de Anatole Litvak. 

Peculiar cinta negra en la que el irregular Anatole Litvak ofrece una brumosa historia en un puerto donde las pasiones incontroladas, las burbujas evanescentes de la ilusión, la ambición por la adictiva y atractiva riqueza, el inconformismo, el conflicto entre deseos y aceptación de la mediocridad, el sacrificio… se desarrollan con completa naturalidad.


¡QUÉ VERDE ERA MI VALLE!, de John Ford. 

Un niño haciendo sonar su cubierto con el plato tratando de llamar la atención de su abatido padre… Siempre recuerdo ese momento. La sensibilidad de Ford no tiene límites. Obra maestra incontestable que venció en los Oscar a la legendaria “Ciudadano Kane”…. Y es que en aquella época, cuando sucedían estas cosas no dolían tanto, porque si la obra maestra de Welles tenía que perder, pues mejor que lo hiciera contra una obra maestra de Ford… Palabras mayores, porque entre genios andaba el juego.




SERENATA NOSTÁLGICA, de George Stevens. 

Mitad drama intenso, mitad comedia sofisticada. Una mezcla de difícil conjugación. Se notan mucho las diferenciadas partes, pero todas son satisfactorias. Funciona peor la integración entre ellas, el conjunto, pero teniendo a Cary Grant todo es más fácil. Irene Dunne también está espléndida. A George Stevens se le ve más cómodo en las escenas de comedia, que alarga brillantemente a costa de la narrativa, para nuestro placer. Una estupenda película, con sus defectos.


SI NO AMANECIERA, de Mitchell Leisen. 

Los seguidores de estas listas sabrán de la reivindicación encendida y merecida a este magnífico director de comedias. Aquí tienen una de sus grandes joyas, con guión de Billy Wilder y Charles Brackett, por si los alicientes fueran pocos. Drama y toques de humor en brillante y particular mezcolanza. Magnífica.


SOSPECHA, de Alfred Hitchcock. 

Sensacional película de Hitchcock que me fascinó cuando la descubrí. Polémica por su final, que fue impuesto porque en el original Cary Grant se desvelaba como un villano, lo cierto que es me encanta de todas las manera en su ambiguo transitar de difícil verosimilitud y coherencia. Puro ejercicio de suspense y con un Cary Grant pletórico, que junto al maestro hizo de un vaso de leche el objeto más temible del mundo.




UN ROSTRO DE MUJER, de George Cukor. 

Majestuosa interpretación de Joan Crawford siguiendo las órdenes del maestro Cukor, uno de los mejores directores de actrices de la historia. Es un remake de una película sueca del mismo nombre interpretada en 1938 por Ingrid Bergman. Merece la pena.


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