miércoles, 23 de noviembre de 2016

Chuck Berry - Live In Concert (1978): Crítica review


por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




El rock and roll, tal y como lo conocemos hoy, ha evolucionado enormemente desde que entre John Lee Hooker, Muddy Waters, Jerry Lee Lewis, Little Richard, Buddy Holly, Elvis y, por supuesto, Chuck Berry le dieran las primeras pinceladas. Les debemos muchísimo a todos esos pioneros, y qué menos que recordarles de la mejor manera que hay: escuchándoles. En el caso de Chuck se ha dicho todo ya, sus riffs han sido la base para grupos como AC/DC (además del paso del pato de Angus), Beatles o Rolling Stones y a sus noventa años va a sacar un disco próximamente.




Esa clase de noticias te alegran la vida, y mientras esperamos la salida de ese álbum, tenemos mucho donde elegir para ir haciendo la previa: Berry Is On Top, One Dozen Berries, St. Louis To Liverpool… y dentro de los directos, este es uno de los que mejor captan esa esencia tan primaria y directa de Chuck Berry. Grabado en Canadá en 1969, no vio la luz hasta 1978 y sin estar entre los mejores LPs en vivo de la historia es un documento que merece la pena una escucha porque da muchas claves del desarrollo posterior del rock. Como presentan al propio Chuck en el disco, damas y caballeros, ¿Estáis preparados para escuchar al rey de la guitarra del rock and roll?




El disco no arranca de la mejor manera posible, suena un Rock And Roll Music algo descafeinado que, relentizado respecto a la original en estudio, pierde fuerza y pide a gritos una aceleración que no llega. Nada que ver con la vibrante versión de los Beatles para aquel Beatles For Sale. Mucho más poderosa llega Nadine, con un trabajo muy destacable a las seis cuerdas que aporta una energía que es esencial en el sonido tan característico de Chuck Berry. School Days mantiene ese nivel y suena mucho más cruda que en el estudio, derrochando una frescura que durante todos los años 70 no pudo encontrar. Hoochie Coochie Man, tema original de Willie Dixon que grabó Muddy Waters, sin ser un mal cover no suena como la original. Pero llega Sweet Little Sixteen para volver a subir el nivel y recordar la etapa dorada del de St. Louis.




No suena como Led Zeppelin, pero rocanroles como Too Much Monkey Business ponen de buen humor de inmediato y vencen y convencen hasta al más escéptico. En My Ding-a-ling se mete al público en el bolsillo dejando un tema más que recomendable, mientras que en Johnny B. Goode se permite el lujo de no tocar la famosísima intro del tema para construir la base de la canción a base de guitarrazos incendiarios que dejan buen sabor de boca sin llegar a provocar pérdidas de cabeza. Clausura el disco el primer single de Berry, Maybellene, que suena tremenda y pone fin a todo esto de manera impecable. Claro que se echan en falta temas como Roll Over Beethoven o You Never Can Tell (imperdonable la ausencia de esta última en el recopilatorio The Great Twenty-Eight) pero las que están nos ayudan a hacernos una idea de ese sonido tan primario que despedía la guitarra de Chuck. Eterno.


Sweet Little Sixteen


Too Much Monkey Business


Johnny B. Goode


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2 comentarios:

  1. chuck berry no habia copiado Johnny B. Goode a Marty McFly??????
    chuck berry es un referente para todos en el rock and roll y un grande de los grandes,en mi casa andaba entre los vinilos de mi madre el recopilatorio is a top,de aquellos con los que mi mente descubria al rock

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  2. pedazo de versión la que aparece en mi querida regreso al futuro, sí señor. Chuck es muy grande, yo le descubrí con rock and roll music. Saludos!

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