sábado, 10 de junio de 2017

Crítica de "El rompehuesos" (Robert Aldrich, 1974): review


por Möbius el Crononauta



Imagino que ya lo sabréis: La década de los 70 contemplaron el reinado de Burt Reynolds, macho man y rey de Hollywood por aquella época. Yo siempre he sentido simpatía por el bueno de Burt y sus bigotes, con esa mezcla de tipo duro y bis cómica que se convirtió en marca de la casa. Lamentablemente problemas personales y de salud mandaron su carrera al garete en los 80, aunque con títulos como Striptease y Boogie Nights el actor volvió a contar para trabajos de cierto renombre hace una década. Ahora, pequeñas apariciones aquí y allá del actor dotan de cierta clase y glamour a la película o serie donde participe, y su pequeño cameo como Chubby en Me llamo Earl fue uno de los puntos álgidos de la serie.







El rompehuesos (¿remake con Adam Sandler? No soy partidario...) es un producto típico de la época: una sórdida cárcel, negros contra blancos, bromas pesadas, un toque de erotismo, grandes solapas,pantalones ajustados, alcohol, tabaco, peleas sucias y poca corrección política. Desde luego, la película no engaña a nadie, ni tiene grandes pretensiones. Un famoso ex-jugador de fútbol americano va a dar con sus huesos en la cárcel, y allí se ve obligado a jugar otra vez a la cabeza de un equipo de presos contra los fieros y rudos guardias.





Es una especie de Evasión o victoria a la americana. A destacar la panda de tarugos que conforman el equipo (con presos reales incluidos) y la persecución policial al principio de la película, con un Maserati rugiente a ritmo del "Saturday Night Special" de los Lynyrd Skynyrd. Si te gustan las películas con mensaje, quieres culminar una romántica noche con tu novia o no eres fan de Burt Reynolds, desde luego esta película no es para ti.

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