domingo, 25 de junio de 2017

Cioran: Sobre el autómata y el arte de primar



Del libro Breviario de podredumbre, de E. M. Cioran.



El autómata

Conformista, vivo, intento vivir, por imitación, por respeto a las reglas del juego, por horror a la originalidad. Resignación de autómata: poner cara de fervor y reírse secretamente: no plegarse a las convenciones más que para repudiarlas a escondidas; figurar en todos los registros, pero sin residencia en el tiempo; salvar la cara, cuando sería imperioso perderla.

¿Para qué mostrar nuestra ruina si podemos fingir la prosperidad? El infierno no tiene modales: es la imagen exasperada de un hombre franco y grosero, es la tierra concebida sin ninguna superstición de elegancia y civismo.

Acepto la vida por cortesía: la perpetua rebelión es de tan mal gusto como lo sublime del suicidio. A los veinte años se truena contra los cielos y la basura que cubren; después se cansa uno.  La facha trágica no corresponde más que a una pubertad prolongada y ridícula.

La vida no es tolerable más que por el grado de mistificación que ponemos en ella. Tal modelo sería la ruina súbita de la sociedad, pues la "dulzura"  de vivir en común reside en la imposibilidad de dar libre curso al infinito de nuestros pensamientos ocultos. Gracias a que somos todos impostores, nos soportamos los unos a los otros.


El ansia de primar

Lo importante es mandar: a ello aspira la totalidad de los hombres.

Nos codeamos con sátrapas por todas partes: cada uno -según sus medios- se busca una multitud de esclavos o se contenta con uno solo. Nadie se basta a sí mismo: el más modesto encontrará siempre un amigo o una compañera para hacer valer su empeño de autoridad. El que obedece se hará a su vez obedecer: de víctima pasará a ser verdugo; es el supremo deseo de todos. Solo los mendigos y los sabios no lo experimentan; a menos que su juego sea aún más sutil...

ZR

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