ZEPPELIN ROCK: JOHN MAYALL - The Turning Point (1969): CRÍTICA Review

sábado, 25 de julio de 2026

JOHN MAYALL - The Turning Point (1969): CRÍTICA Review


por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia


La cantidad de  seis discos de blues eléctrico había editado John Mayall desde su iniciático y mítico Blues Breakers with Eric Clapton (1966) en apenas tres años. Además de Eric Clapton, Peter Green y Mick Taylor habían sido sus guitarristas. Una barbaridad. No es exagerado, pues, decir que Mayall y sus compañeros habían definido y desarrollado buena parte de lo que fue el renacer del blues eléctrico, aupado, además, por el éxito y la creación de estos tres monstruos (Cream, Blind Faith, Fleetwood Mac, The Rolling Stones). Quizá cansado de su propia obra, quizá simplemente por ser un culo caliente, Mayall decidió dar un giro a su carrera y comenzar un nuevo viaje en el Universo Blues. Eliminó las guitarras ruidosas y la batería y formó una nueva banda huyendo de los volúmenes ruidosos, la distorsión y los estándares "modernos", acercándose al jazz y al blues acústico. De esta experiencia, surge The turning point; literalmente significa "el punto de inflexión", y vaya si lo fue para John Mayall. Los siguientes años ahondó su obra en este sentimiento, fluyendo cada vez más hacia el folk y el jazz (formó la Jazz Blues Fussion).



Mayall se encargó de la armónica, la guitarra eléctrica y la voz, Johnny Almond, quien ya había trabajado antes con él y había hecho sus pinitos con Fleetwood Mac o Chicken Shack, se encargó de la flauta y el saxofón, John Mark se curró la guitarra acústica y el bajo lo tocó Steve Thompson. Tras apenas un mes de ensayos, composición y conciertos decidieron grabar un directo en su primera incursión en Estados Unidos, nuevo hogar de Mr. John. El 12 de julio de 1969, con el grandísimo Eddie Kramer a los mandos, recogieron el concierto del Bill Graham's Fillmore East de Nueva York, publicando poco después estas siete canciones, donde la improvisación y la emotividad son protagonistas.



Sin batería, con apenas percusión por parte de Mayall y Almond, dejando el patrón rítmico al bajo y ocasionalmente a la guitarra, llevando el protagonismo de las canciones la armónica y los instrumentos de viento. Almond, tanto con el saxo como con la flauta, muchas veces intercambiando solos y pasajes con la armónica, son los verdaderos protagonistas de esta obra, llena de matices, más cercana en ocasiones al fraseo de jazz que al blues. Mark demuestra también una gran técnica con su estilo personal, aunque le dejan poca ocasión al lucimiento.





"California", básicamente una jam o una improvisación en torno a un tema central de casi nueve minutos, "Room to move" y "So hard to share" destacan sobre el resto. Hay que sentarse y dejar que la melodía y el ritmo te lleven. No es de extrañar que Mayall encontraran en la creciente comunidad hippie un filón con esta experiencia. Imagino llevar unas bocanadas o unos gramos de más encima y dejarse llevar por estas canciones. Además, John se encarga de dejar un par de recados. El primero en "The laws must change", donde refleja el conflicto constante entre policías y jóvenes alrededor del consumo de droga, pidiendo que ambos tengan paciencia y se preocupen de cambiar las leyes. El segundo en "I'm gonna fight for you JB" donde recrea y recuerda la obra de uno de esos músicos casi desconocidos a quien Mayall admiraba y que había muerto de forma repentina unos años antes. El tercero, en "Saw Mill Gulch Road", una confesión sexual: su encuentro con una joven (menor de edad, Mayall calzaba treinta y seis años ya, un viejo por entonces) que acaba con su fuga, sin decir ni adiós, pensando "¿qué clase de cabrón soy?" (traducción libre); solo ese trabajo de slide, el patrón rítmico de bajo y guitarra y la flauta de Almond ya impresionan.

El propio John se encargó de la producción, del diseño y de las fotografías. Un poco egocéntrico ya sería el tipo. Edición de 1990 a cargo de Polygram, aún impreso en Madrid. Edición correcta de muy buen sonido.

Aunque disfruto más su primera época, digamos más roquera, no dejo de gozar con este directo que representa el talento y la locura de John Mayall y cualquiera que por aquella época se acercara a él.

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