domingo, 1 de diciembre de 2019

LAS MEJORES PELÍCULAS DE 2003 - Lo mejor del cine de ese año

Kill Bill 1

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Abunda el cine intimista, el drama psicológico y personal, donde destacan excelentes retratos femeninos. Es un año discreto, flojete, blandito, donde los films emotivos y que buscan la lagrimilla sobresalen. Se aprecia también cantidad de títulos de atracos y engaños, exponentes de la desconfianza creciente entrado el nuevo siglo. Sigue siendo reseñable el auge del cine oriental y no sólo por cintas de terror…

Zatoichi
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Las mejores películas de 2003
(lo mejor del cine de ese año)


21 GRAMOS, de Alejandro González Iñárritu. 

Otra cinta, en los inicios de Iñárritu, de historias cruzadas y divididas, muy tarantiniana, algo común en aquellos tiempos. Esta crea un intenso drama, bien construido, que reflexiona sobre el azar, el amor, la violencia, la esperanza, la fatalidad…




AMERICAN SPLENDOR, de Robert Pulcini y Shari Springer Berman. 

Cinta independiente que podríamos valorar como visionaria, tanto en cuanto poco después comenzaría el auge de las adaptaciones al cómic a la gran pantalla, aunque de otro tipo al aquí expuesto y creado por el protagonista (de tintes sociales y realistas). Mezcla de realidad y ficción, fue muy bien recibida.


BIENVENIDOS A BELLEVILLE, de Sylvain Chomet. 

Original cinta de animación francesa que incluso fue nominada al Oscar. Nada que ver con los habituales títulos infantiles. Buena y bonita película.


BIG FISH, de Tim Burton. 

“Big Fish” es una de las grandes genialidades de Tim Burton, un director que lleva años muy irregular, pero capaz de la más absoluta genialidad. “Big Fish” te enamorará, te cautivará, te seducirá, como el personaje de Ed Bloom, te emocionará y conmoverá y te dirá una serie de cosas que deberías anotar. La pasión por la vida, por contagiar de felicidad a los demás y vivir cada mínimo gesto y suceso como si del cuento más fascinante se tratara, es una idea absolutamente maravillosa.




BUSCANDO A NEMO, de Andrew Stanton y Lee Unkrich. 

Mi primera pasión por Pixar, antes de Toy Story incluso, que me enamoró después. Absolutamente encantadora, divertida, vibrante y emotiva. Personajes carismáticos y una aventura excepcional para entusiasmar a pequeños y mayores. Ni siquiera entraré a valorar sus posibles referencias a “Centauros del desierto”.




CARANDIRU, de Héctor Babenco. 

Se trata del duro retrato de lo ocurrido en la prisión brasileña que da nombre al título, con la revuelta de presos y la violentísima intervención policial que acabó con más de 100 muertos. Pretende, además, ser un fresco social.


CASA DE ARENA Y NIEBLA, de Vadim Perelman. 

Intenso drama que tuvo muy buena prensa. El duelo entre Jennifer Connelly y Ben Kingsley por una casa que ambos creen que les pertenece admite múltiples lecturas, pero se disfruta sin más por su intensidad dramática.


COFFEE AND CIGARETTES, de Jim Jarmusch. 

Desde el corto ganador en Cannes, Jarmusch crea este largo basado en varios cortos donde los personajes debaten sobre lo divino y lo humano. Interesante, aunque irregular.




COLD MOUNTAIN, de Anthony Minghella. 

Duro y seco drama ambientado en la Guerra de Secesión americana con un magnífico reparto. Una cinta complicada, con muy distintos tonos que pueden llegar a desconcertar o pillar desprevenido al espectador, pero de indudables virtudes.


CONFIDENCE, de James Foley. 

Entretenido thriller de robos con un gran pulso narrativo y nervio. También se benefició del buen trabajo de su amplio y notable reparto. Buen guión que consigue atrapar.




CRÓNICA DE UN ASESINO EN SERIE, de Bong Joon-ho. 

Un espléndido thriller surcoreano que no deja indiferente. Gran atmósfera y dirección, mucho pulso y vigor narrativo. Merece la pena que lo conozcáis.


CUANDO MENOS TE LO ESPERAS, de Nancy Meyers. 

Una simpática comedia sobre segundas oportunidades, amores maduros y deseos sin edad que entretiene agradablemente. Buen reparto.


DOGVILLE, de Lars von Trier. 

Un von Trier puro y duro, una muestra más del talento de un director absolutamente personal y polémico, un verso libre imprescindible, y ésta una de sus obras más conseguidas.




EL ABRAZO PARTIDO, de Daniel Burman. 

Una agradable comedia que trata con mimo y profundidad a sus personajes, que buscan una identidad. Retrato de madurez y generacional.


EL JURADO, de Gary Fleder. 

Buen thriller con excepcional reparto que indaga en los resortes del poder y la justicia, sus mañas. Los hilos ocultos de las instituciones en contraste con el idealismo.


EL MUNDO DE LELAND, de Matthew Ryan Hoge. 

Interesante drama carcelario dentro del cine independiente americano. El asesinato juvenil a un niño autista desencadena una serie de reflexiones más complejas y amplias. Atentos al joven Ryan Gosling.


EL REGRESO, de Andrey Zvyagintsev. 

Ganadora en Venecia, es un sobrio, duro y profundo drama familiar que se adentra en los matices del amor y su olvido desgranando emociones intensas y nada complacientes. Gran dirección.




EL SECRETO DE LOS McCANN, de Tim McCanlies. 

Una clásica comedia de iniciación en los conflictos y divergencias generacionales a los que se saca partido, afectos y aprendizajes. Siempre es un placer ver a Duvall y Caine.


EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: EL RETORNO DEL REY, de Peter Jackson. 

Fin a una de las sagas más exitosas y prestigiosas. Un último capítulo que fue honrado con el récord de Oscars (igualando a Titanic y Ben-Hur), 11, consiguiendo todas y cada una de las estatuillas a las que estaba nominada. Épica, espectacular, emotiva e intensa, es un gran colofón a la saga, si bien presenta “demasiados finales”.




EL SEÑOR IBRAHIM Y LAS FLORES DEL CORÁN, de François Dupeyron. 

Entrañable historia de amistad en clave de comedia dramática. Los lazos que surgen de lo humano por encima de las imposiciones culturales y diferencias sociales.


EL ÚLTIMO SAMURÁI, de Edward Zwick. 

Infravalorado film. Puro espectáculo que consigue emoción y hondura, más allá de los defectos que se quieran buscar en ciertas idealizaciones. Gran trabajo de Tom Cruise y Ken Watanabe. Merece reivindicarse. Muy buen film.


ELEPHANT, de Gus Van Sant. 

Recrea la tragedia en el instituto de Columbine y la matanza allí producida. Retrato adolescente del independiente Gus Van Sant.




EVIL, de Mikael Hafström. 

Nominada al Oscar, esta cinta sueca entrega otro retrato adolescente de chicos conflictos, dominaciones y sometimientos. Totalitarismo y maldad. Interesante film.

GOOD BYE, LENIN!, de Wolfgang Becker. 

Tremendo éxito y original idea la de esta cinta alemana. Una comedia lúcida e inteligente, irónica y fresca, que no busca dogmatismos, pero sí reflexionar sobre los cambios y los contrastes, lo antiguo y las novedades…




IDENTIDAD, de James Mangold. 

Es un thriller que mezcla terror con elementos alegóricos. Es tramposa, pero ciertamente entretenida.


INTERMISSION, de John Crowley. 

Una comedia desenfrenada con acción, violencia y locura. Lo mismo te asusta que te hace pasar un buen rato. Con su punto original.




KILL BILL 1, de Quentin Tarantino. 

Tarantino demostrando su absoluta libertad creativa. Un totum revolutum en el que el director vuelca todo el batiburrillo de influencias y pasiones que tiene en la cabeza. Violenta, desfasada, alocada, excesiva, con toques de Western, de samuráis, de manga, llena de venganzas y personajes estrafalarios… Puro Tarantino destilado. Es la parte vigorosa, antes de una segunda entrega más sosegada.


LA FLOR DEL MAL, de Claude Chabrol. 

La burguesía y sus miserias por Chabrol. Los secretos, el pasado, el resquebrajamiento familiar con toques de intriga, comedia, drama…




LA GRAN SEDUCCIÓN, de Jean-François Pouliot. 

Encantadora comedia rural que reivindica las bondades de lo auténtico y expone la problemática del abandono de esos entornos rurales. Divertida y efectiva.


LA JOVEN DEL PERLA, de Peter Webber. 

Pictórica cinta en consonancia con su tema y la figura que resalta. Johannes Vermeer. La ambientación, la estética, la atmósfera, son un deleite. Scarlett Johansson encarna a la joven seductora inmortalizada en cuadro.




LA VIDA DE DAVID GALE, de Alan Parker. 

Artificioso y tramposo alegato contra la pena de muerte. Se ha hecho de mejores maneras, pero este thriller protagonizado por Kevin Spacey tiene muchos adeptos y defensores a los que la historia les sorprendió. Si habéis visto “Más allá de la duda” (Fritz Lang, 1956)…


LAS INVASIONES BÁRBARAS, de Denys Arcand. 

Secuela de “El declive del imperio americano”, esta cinta canadiense se alzó con el Oscar a mejor película de habla no inglesa. Buenos diálogos, equilibrio entre drama y comedia, trasfondo profundo y con enjundia, un guión muy conseguido…




LOS IMPOSTORES, de Ridley Scott. 

Entre la comedia y la intriga, Scott se mueve con su habitual agilidad ofreciendo esta cinta superficial y previsiblemente tramposa que se ve sin problemas.


LOST IN TRANSLATION, de Sofia Coppola. 

Una de las grandes cintas románticas de la década, que definió a la perfección la fugacidad y la hondura, escenificadas en el plano y susurro final. Una obra maestra en la que Johansson y Murray enamoran.




LOVE ACTUALLY, de Richard Curtis. 

Una de las comedias románticas más exitosas y reivindicadas de los últimos tiempos. Un fresco amoroso de múltiples historias, que ahora hacen de fondo navideño, que consiguen captar muchos tonos y emociones distintas sin salirse de lo convencional.


MASTER & COMMANDER, de Peter Weir. 

Joya auténtica de Weir. Cine de aventuras marinas de impecable factura, sensacional dirección y sublime exposición de personajes, relaciones y situaciones. Adapta las historias de Patrick O’Brian.


MATRIX RELOADED, de las Hermanas Wachowski. 

Mucho efecto especial y estética deslumbrante, exactamente igual que la sensacional cinta original, para sumergirse en la absoluta nada. Ni siquiera disimula su esencia de film de mero relleno y tránsito.




ME LLAMAN RADIO, de Michael Tollin. 

Basada en hechos reales, es uno de esos films que tanto os cito que facturan con suma naturalidad y competencia en Hollywood. Buenos propósitos, buenos sentimientos y emociones para los más sensibles.


MI VIDA SIN MÍ, de Isabel Coixet. 

Coixet triunfa con este demoledor y conmovedor drama que encuentra luz y esperanza en la negrura y la fatalidad. Es, seguramente, su mejor obra.




MONSTER, de Patty Jenkins. 

Oscar para Charlize Theron al ritmo de Journey. Basada en hechos reales, Jenkins nos cuenta la historia de la prostituta Aileen Wuornos y su ambiente de drogas, asesinatos seriales, homosexualidad… Un correcto drama que es reseñable, básicamente, por la interpretación de la actriz.


MYSTIC RIVER, de Clint Eastwood. 

Obra maestra de Eastwood. Tremendamente dura, honda, profunda y sorprendente. Adapta la novela de Dennis Lehane mezclando con absoluta perfección el drama psicológico con la intriga. No deja indiferente. Cima del maestro.




NOVIEMBRE, de Archero Mañas. 

Mañas reflexiona sobre el compromiso social del arte en un proyecto personal y ambicioso, pero que resulta obvio y simple. Su “transgresión” es muy cuestionable, aunque sea bienintencionada.


OLDBOY, de Park Chan-wook. 

Morbosa y retorcida a más no poder. Oda clásica oriental a la venganza con escenas de acción portentosas y una historia de esas que no dejan indiferente. Uno de los grandes éxitos del cine coreano, violento, bizarro, atrevido e imprevisible, que se ha convertido en cinta de culto con multitud de admiradores. No es para todos los públicos, pero a los amantes del morbo, el efectismo y el talento oriental, lo bizarro y retorcido bien construido, “Oldboy” les entusiasmará.




OPEN RANGE, de Kevin Costner. 

Maravilloso western de Kevin Costner, su mejor película, sin duda, hasta la fecha. Un western como los de antes, el mejor desde “Sin perdón” (Clint Eastwood, 1992). Drama, amor, acción, suspense, una enorme historia de amistad y la mitología del western retratados a la perfección. Excepcional duelo final.


OSAMA, de Siddiq Barmak. 

La realidad de Afganistán… o una, muy matizada, de ellas. Duro retrato, especialmente de la vida de la mujer, en una sociedad totalitaria, intolerante y machista. Ideal para poner el foco en los verdaderos problemas.


PIRATAS DEL CARIBE: LA MALDICIÓN DE LA PERLA NEGRA, de Gore Verbinski. 

Un auténtico pelotazo. Cinta de aventuras y fantasía en una sensacional mezcolanza. Comedia, acción, aventuras marinas, fantasía y un personaje inolvidable. El Jack Sparrow creado por Johnny Deep. Sus secuelas no están a la misma altura.




PLANTA 4ª, de Antonio Mercero. 

Mercero factura una comedia dramática donde sus elementos no ocultan sus objetivos. Procura equilibrar el drama de la situación propuesta con la comedia producida por la camaradería de los chavales y una apología de la amistad.


PRIMAVERA, VERANO, OTOÑO, INVIERNO… Y PRIMAVERA, de Kim Ki-duk. 

Bella cinta que retrata la vida en la figura de un monje y su evolución. Reposada, sensible, sosegada, una metáfora y un cuento de estética muy cuidada.




QUIÉREME SI TE ATREVES, de Yann Samuell. 

Estupenda, original y cruel comedia romántica que se aleja del tópico del género, con lo complicado que eso es. Me entusiasmó la crueldad del director con sus personajes, a los que llegué a odiar casi tanto como él.


SARABAND, de Ingmar Bergman. 

Secuela de “Secretos de un matrimonio”, es otra de esas pequeñas piezas de cámara reflexivas y hondas del director sueco, que aún estaba en forma en estos años. Su última gran película (rodó algo en 2007).




SEABISCUIT, MÁS ALLÁ DE LA LEYENDA, de Gary Ross. 

Tuvo muchas nominaciones y ningún Oscar este drama ambientado en los años 30 y la Gran Depresión. Clásica cinta bonita, emotiva y efectiva que suelen gustar y triunfar.


SOÑADORES, de Bernardo Bertolucci. 

Sensual retrato de la Francia de los años 60 y los adolescentes, más o menos comprometidos, de aquella época. De lo mejor de la última época de Bertolucci, con una Eva Green gigantesca.


TE DOY MIS OJOS, de Iciar Bollaín. 

Tremendo retrato del maltrato doméstico que adquiere plena actualidad. Cinta escalofriante, real y necesaria.




THE ITALIAN JOB, de F. Gary Gray. 

Remake de la película británica de Peter Collinson (1969) protagonizada por Michael Caine. Un efectivo thriller donde destacan las persecuciones en coche y los ingeniosos atracos.


TODO LO DEMÁS, de Woody Allen. 

Comedia romántica de Allen que encuentra buenos momentos de ingenio, y eso que el personaje interpretado por Christina Ricci llega a desesperar… o quizá más el de su protagonista por su estupidez. Buena e irregular.


TOKYO GODFATHERS, de Satoshi Kon y Shôgo Furuya.

Preciosa cinta japonesa de animación, tierna, entrañable y conmovedora, que despierta los mejores sentimientos y emociones genuinas. Ideal para la época navideña junto a los clásicos caprianos.




X-MEN 2, de Bryan Singer. 

En la misma línea que la anterior y con los mismos problemas. Espectacular en su uso de los efectos especiales y con una excesiva acumulación de personajes.




VÍAS CRUZADAS, de Tom McCarthy. 

Estupendo film independiente estadounidense de seres heridos y marginales que se terminan encontrando y viviendo. Sencilla, divertida y genuina. Merece la pena.




ZATOICHI, de Takeshi Kitano. 

Otra joya de Kitano, original y sorprendente, ya que nos lleva al siglo XIX, al Japón feudal, para contarnos una historia de un masajista ciego y habilidoso con la espada, samuráis, venganzas y geishas. No defrauda.

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