domingo, 22 de octubre de 2017

Ciorán - El aciago demiurgo (1969): citas



Una vez concluí, con el irremediable regocijo (perdonadme), la lectura de ese libro de E. M. Cioran que, en versión de Fernando Savater, se dio en llamar en la edición española Breviario de podredumbre (mirad aquí el primer capítulo: podrá acceder al resto pinchado en la etiqueta al pie del mismo), me quedé con ganas de más Ciorán (más Ciorán y menos Platón; perdonadme también el chiste malo). Al menos un poquito más. consulté al barbudo experto, y me aconsejó, entre otros, El aciago demiurgo, que adquirí de inmediato. La traducción del original Le mauvais demiurge, también en este caso para la editorial Taurus, es del filósofo Fernando Savater, lo cual -a mi entender- es garantía de calidad. Tengo que decir que también disfruté de lo lindo con este. No pude desatender la tentación de hacerlo lápiz en mano, pues de continuo el texto me obligaba a subrayar aquello que, en realidad, a uno lo que le gustaría es tener presente para siempre pues lo consideraba lúcido, atrevido u ocurrente.


También esta vez os dejaré unas muestras de estas citas sueltas, que animo a dejar mejor atadas con la lectura íntegra del texto, que no alcanza ni las 150 páginas en la edición que manejo, cuya portada es esa de la imagen de arriba.


Las citas (fragmentos seleccionados)

[En el principio fue el verbo:]

Con excepción de algunos casos aberrantes, el hombre se inclina hacia el bien: ¿qué dios le impulsaría a ello? Debe vencerse, hacerse violencia, para poder ejecutar el menor acto no manchado de mal. Cada vez que lo logra, provoca y humilla a su creador. Y si le acaece el ser bueno no por esfuerzo o cálculo, sino por naturaleza, lo debe a una inadvertencia de lo alto: se sitúa fuera del orden universal, no está previsto en ningún plan divino. No hay modo de ver qué lugar ocupa entre los seres, ni siquiera si es uno de ellos. ¿Será acaso un fantasma?

[...]

Es difícil, es imposible creer que el dios bueno, el "Padre", se haya involucrado en el escándalo de la creación. Todo hace pensar que no ha tomado en ella parte alguna, que es obra de un dios sin escrúpulos, de un dios tarado. La bondad no crea: le falta imaginación; pero hay que tenerla para fabricar un mundo, por chapucero que sea. Es, en último extremo, de la mezcla de bondad y maldad de la que puede surgir un acto o una obra. O un universo. Partiendo del nuestro, es en cualquier caso mucho más fácil remontarse a un dios sospechoso que a un dios honorable.

[...]

Tímido, desprovisto de dinamismo, el bien es incapaz de comunicarse; el mal, atareado muy por el contrario, quiere transmitirse y lo logra, puesto que posee el doble privilegio de ser fascinante y contagioso. De este modo, se ve más fácilmente extenderse y salir de sí a un dios malo que a uno bueno.

[...]

La exhortación criminal del Génesis: Creed y multiplicaos, no ha podido salir de la boca del dios bueno. Sed escasos, hubiese debido sugerir más bien, si hubiese tenido voz en el capítulo. Nunca tampoco hubiese podido añadir las palabras funestas: Y llenad la tierra. Se debería, antes de nada, borrarlas para lavarse a la Biblia de la vergüenza de haberlas recogido.


[Continuará...]


ZR



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