sábado, 12 de marzo de 2016

Avantasia - Ghostlights (2016): Crítica del disco review



Por Jano Metalhead (@FuckinHostile89)


Ya tenemos en nuestras manos lo nuevo de Avantasia, el proyecto paralelo del inquieto Tobias Sammet, el cual está alcanzando mucha mayor cota de popularidad y éxito que la de su banda madre Edguy. Para muestra un botón, acaban de hacer sold out en Barcelona (sala Razzmatazz) y anteriormente ya habían agotado las entradas para dos noches consecutivas en la madrileña La Riviera, unas 7.000 entradas vendidas aproximadamente, cosa al alcance de muy pocos dentro del mundo del Rock y sus derivados. Junto con Sabaton la gran revelación del Power Metal en los últimos años.


Si nos centramos ya en el nuevo plástico, este “Ghostlights”, hemos de decir que se trata del séptimo álbum de la banda germana, doce nuevos cortes que nos vuelven a enganchar con sus grandes melodías no exentas de potencia. Abre “Mystery of a Blood Red Rose”, primer single, y la verdad es que tiene todos los ingredientes para serlo, estructura sencilla, estribillo que recuerdas a la primera, puro mainstream metalero, pero seamos sinceros, todos acabaremos cantándola a pleno pulmón en sus próximos conciertos, al principio no me dejó de todo satisfecho pero ahora mismo ya estoy totalmente rendido a ella.

Tras él nos viene el tema largo del álbum, “Let the Storm Descend Upon You” es el corte épico existente en todos los discos de Avantasia, aunque he de decir que no me parece que llegue al nivel de sus obras magnas como “The Scarecrow” o “The Seven Angels”. Lo que suelo pedir a un tema de esta longitud es variedad, que el tedio no se apodere de ti mientras pasan los minutos, y este (pese a ser una buena canción, buena pero no genial) quizá peca un poco de linealidad, es probable que si hubiera durado 2 o 3 minutos menos hubiera sido un tema top. Aquí encontramos las primeras colaboraciones con habituales como Jorn Lande o Ronnie Atkins.




A continuación la teatralidad hecha canción, “The Haunting” me recuerda ligeramente a su “The Toy Master” de 2008 cantado por Alice Cooper, ambas podrían estar de fondo en alguna secuencia de una película de Tim Burton. La voz de Dee Snider entra aquí como anillo al dedo, pues ese halo siniestro ya lo tienen algunos temas suyos como “Burn in Hell”, no es un tema destinado a ser un hit, no es un tema por el que nadie vaya a descubrir a esta banda, pero si es un tema que los fans de Avantasia y Twisted Sister vamos a disfrutar de lo lindo.

“Seduction of Decay” es probablemente uno de los temas más flojos, pese a su riff heredero de las épocas rainbownianas de Blackmore y que en él canta un grande como Geoff Tate (ex vocalista de Queensrÿche) Pero ahí se queda la cosa, en el gran riff, alguna estrofa decente de Geoff y un buen solo de guitarra, pero no engancha, no te apetece escucharlo una y otra vez como el resto del disco, una pena.

El tema homónimo del álbum es puro Power Metal de manual (como le escuché a Sammet en una entrevista podría ser “Eagle Fly Free pt .294”), no inventa nada nuevo, pero qué más da, si te dan ganas de mover la cabeza, saltar y cantar con el puño en alto, estaba claro que (como no podía ser de otra manera) el artista invitado aquí iba a ser el maestro Michael Kiske. Doble bombo, melodías heredadas de Kai Hansen & Michael Weikath y sus guardianes de las siete llaves y una voz chillona ¿quién quiere nada más? Mi tema favorito del disco.




Cambia la canción y pregunto quién ha puesto el disco de HIM, pero no, es “Draconian Love” tema donde colabora un semi desconocido Herbie Langhans, cantante de los suecos Eclipse, pero que hace un dueto con Sammet espectacular. No daba un duro por un tema de aire gótico hecho por Avantasia, craso error, podría aventurarme a decir que es el gran pelotazo que ha sacado Tobias en este disco. Le darás al repeat hasta que rayes el disco en esta parte. Temazo.

“Master of Pendulum” es otra de mis canciones favoritas, con Marco Hietala de Nightwish, tiene un estribillo que si te dicen que está en el “Endless Forms Most Beautiful” de los finlandeses te lo crees, Nightvantsia puro y duro. De los más heavys del plástico, si buscas un solo de guitarra cañero y una batería que te destroce los tímpanos este es tu tema, para mí la gran ausente en el setlist actual de la banda, hubiera funcionado muy bien.

La balada con Sharon den Adel (Within Temptation), a no ser que acabes de conocer a alguien especial y quieras dedicarle un tema, no creo que te aporte demasiado, quizá el estribillo sea lo más destacado, con una bonita melodía a dos voces, pero poco más.




“Bab ylon Vampyres” te puede sonar a otras 25 canciones compuestas por esta banda, al igual que el tema título la originalidad no es su fuerte, pero a diferencia de aquella esta es más del montón, una canción que probablemente pasará bastante sin pena ni gloria, aunque a los fans del género nos gustará, con las escuchas va ganando bastante.

La siguiente solo puedo decir dos palabras: Jorn Lande. La madre que lo parió (hablando claro), “Lucifer” sería una canción normalilla de no ser porque esa voz te pone los pelos de punta en su parte inicial de balada (quien le diera a “Isle of Evermore” emocionar una cuarta parte que esta) A los dos minutos y medio entra la guitarra destrozando todo a su paso haciendo el clímax de un tema que priori no sería de los destacados por su estructura, pero lo es, cuatro minutos de pura delicatesen musical.

“Unchain the Light” es otro temazo (ya no sé cuantos van), a mi especialmente me parece muy alegre, típica tonadilla que parece que a golpe de guitarrazos te va subiendo el ánimo, entra dentro las que probablemente sigan sonando en directo en giras posteriores, y bueno, para mí hubiera acabado aquí el disco estupendamente, pero falta “A Restless Heart and Obsidian Skies”, heredera de “The Great Mystery” del disco anterior aunque con menor duración, canción fin de fiesta de cuando ya están las luces encendidas y te van diciendo que te puedes ir marchando, una vez que entiendes su concepto es un tema muy disfrutable, sobre todo cuando escuchas el disco en su totalidad, medio tiempo emotivo con una gran instrumentación.

Grandísimo disco de una banda que si sigue en esta línea ascendente puede acabar siendo de las que encabece festivales y llenen pabellones cuando las grandes bandas de los 70s/80s ya no estén ahí. Los fans del Power Metal estamos en deuda con este pequeño genio alemán.

©Jano Metalhead

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada