domingo, 13 de octubre de 2019

LAS MEJORES PELÍCULAS DE 1996 - Lo mejor del cine de ese año

Trainspotting.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



El año donde me enganché a los Oscar, donde el cine se convirtió en obsesión (esto último fue un año antes, pero en este el consumo de libros y revistas ya fue apoteósico), aunque antes era un cinéfilo constante e inconsciente. Son los años donde casi todas las películas son familiares porque las vi estrenarse… Un año más discreto respecto a los anteriores en esta notable década, que aún así tiene grandes éxitos y muchas cintas de prestigio, donde cierto aliento clásico, dentro del eclecticismo predominante en la época, se impuso.


Fargo.


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Las mejores películas de 1996
(lo mejor del cine de ese año)


ABIERTO HASTA EL AMANECER, de Robert Rodríguez. 

Una enorme frikada, con muchos fans que se sorprendieron con el giro de guión a mitad de película, donde la obra puramente tarantiniana (se encarga del guión) de la primera parte se convierte en su desfase sangriento y vampírico que no llega al nivel ni de serie B en su dirección en la segunda.




BEAUTIFUL GIRLS, de Ted Demme. 

Joya de la comedia noventera. Una absoluta debilidad y una perfecta reflexión sobre la madurez, que poco tiene que ver con la edad. Todo es exquisito y encantador, con momentos muy divertidos y una honda nostalgia. Natalie Portman no es de este mundo.


BEAUTIFUL THING, de Hettie MacDonald. 

Entrañable y simpática comedia de buenos diálogos y situaciones divertidas que exhibe sensibilidad y encanto con el tema de la homosexualidad como base.


BIG NIGHT: UNA GRAN NOCHE, de Stanley Tucci y Campbell Scott. 

Un sencillo drama de gran ternura y bastante encanto el dirigido por Tucci junto a Campbell Scott. Para amantes de la gastronomía, es un título apetecible.


BOTTLE ROCKET (LADRÓN QUE ROBA A LADRÓN), de Wes Anderson. 

Debut de Anderson, donde el esteta director muestra su particular humor, que lo ha elevado al estatus de pequeño autor de culto. No es brillante, pero tiene su aquel.




CAJA DE LUZ DE LUNA, de Tom DiCillo. 

Agradable título de DiCillo que apuesta por una filosofía contraria a las ataduras, las convenciones, lo políticamente correcto y establecido… que apuesta por el disfrute, en general, de la vida.


CAPITÁN CONAN, de Bertrand Tavernier. 

Notable cinta antibélica del gran Tavernier. Una excelente historia que adapta el libro de Roger Vercel. Un grupo especial en el frente macedónico y su inadaptación a la vida civil tras el armisticio en la 1ª Guerra Mundial. Muy bien dirigida e interpretada.




COSAS QUE NUNCA TE DIJE, de Isabel Coixet. 

Sentimientos sutiles y reflexiones frescas y profundas sobre la soledad. Un buen trabajo de Coixet con gran reparto internacional.


CRASH, de David Cronenberg. 

Obra maestra de Cronenberg que adapta a Ballard y lo mejora. Polémica y perturbadora película (no es para todos los públicos, de hecho es para un público minoritario), es, posiblemente, una de las cintas más frías de toda la historia (como elogio, ya que su frialdad es buscada), así como un escalofriante y lúcido retrato de la sociedad postmoderna, con la muerte de los sentimientos y la desesperada entrega a las sensaciones como sustitutas.




CUENTO DE VERANO, de Éric Rohmer. 

Otro de los cuentos sobre las “cuatro estaciones” donde Rohmer sigue con lo que sabe. Verano, sensaciones, descubrimientos, relaciones, parejas… en su personal estilo. Si te gusta el cineasta y su cine, te encantará, claro.


EL ESCÁNDALO DE LARRY FLYNT, de Milos Forman. 

Como de costumbre, Forman defendiendo la libertad y la individualidad. En este caso siguiendo las andanzas del polémico creador de la revista Hustler.


EL FUNERAL, de Abel Ferrara.

Una excelente y original mirada al mundo de la mafia donde apenas existe la acción, pero sí la introspección y exploración a unos personajes atormentados y esclavos de tradiciones autodestructivas y una culpa perenne.




EL JOROBADO DE NOTRE DAME, de Gary Trousdale y Kirk Wise. 

Sobre el clásico de Victor Hugo, Disney no cosechó el éxito esperado, si bien es cierto que sirvió para llevar la obra a varias generaciones de jovenzuelos. Y, como todas las de la productora, encantó a muchísima gente.


EL OGRO, de Volker Schlöndorff. 

Interesante film que se adentra en el infierno nazi siguiendo a un extraño personaje, más raro que un perro fosforescente, al que fascinan los marginados, los animales y, sobre todo, lo niños. Un correcto film.




EL OTRO LADO DE LA VIDA, de Billy Bob Thornton. 

Se apuntó un gran éxito Billy Bob Thornton con esta fría, seca y sencilla cinta, que transgrede el tópico del discapacitado. Puso en el candelero al actor y aquí director. Una obra que perturba en esa sencillez, que invita a la reflexión. Notable.


EL PACIENTE INGLÉS, de Anthony Minghella.

Saludada como la nueva “Casablanca”, fue el gran éxito del año, consiguiendo 9 Oscars de los 12 a los que estuvo nominada. Una obra que a algunos conmueve, que a otros les resulta algo fría, pero que es de una calidad excelente. Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas se convirtieron en estrellas.


EL PERRO DEL HORTELANO, de Pilar Miró. 

Siguiendo “Mucho ruido y pocas nueces”, de la que es obviamente tributaria, Miró coge a Lope de Vega donde Branagh cogía a Shakespeare. Bien es cierto que está a años luz de la joya del talento irlandés, pero también lo es que es un estupendo trabajo y merece la pena.




EL PLANETA LIBRE, de Coline Serreau. 

Una peculiar película, que a muchos puede desconcertar, que en clave de comedia de tintes fantásticos propone un lejanísimo futuro (año 6000), con un posible mundo paralelo al nuestro para ridiculizar así nuestras establecidas costumbres.


EL REY DE LAS MÁSCARAS, de Wu Tianming. 

Un emotivo drama chino, conmovedor y sensible, que habla de conflictos generacionales y la importancia de la tradición, además de mostrar la ambigüedad de esas ideas respecto a unos valores sociales, machistas, anclados en más tradiciones.



EN EL NOMBRE DEL HIJO, de Terry George. 

Basada en hechos reales, nos volvemos a sumergir en el conflicto político y social del Reino Unido con el IRA de fondo. No es “En el nombre del padre”, pero sí resulta interesante.


ENCUENTROS PRIVADOS, de Liv Ullmann. 

Con un guión de Ingmar Bergman, Liv Ullmann realizó una de sus cintas mejor valoradas hablando de relaciones e infidelidades, donde los matices en los personajes y las actuaciones de los actores son el punto fuerte.


FAMILIA, de Fernando León de Aranoa. 

Original y desoladora comedia de ingenioso planteamiento e inteligente desarrollo. Fue el debut de su director y uno de sus mejores trabajos.




FARGO, de Joen Coen. 

Obra maestra de los hermanos Coen, que logra fusionar la tradición Noir con el moderno thriller, patentado por ellos en buena medida, y la alta comedia. Con un humor negro excelso y una Frances McDormand tan entrañable como espléndida.


FUEGO, de Deepa Mehta. 

Buena y metafórica cinta india sobre relaciones familiares, la tradición y los nuevos tiempos y pensamientos en contraste. Un drama romántico acertado que forma parte de la trilogía del director, que completa “Tierra” y “Agua”.


EL CRISOL, de Nicholas Hytner. 

Se trata de un estupendo film que, por el motivo que sea, no se valoró en su justa medida. Su apasionada historia, de plena actualidad en los modos sociales actuales, sus interpretaciones, excelentes, y su aseada dirección dejan un buen sabor de boca.




EL OCTAVO DÍA, de Jaco Van Dormael. 

Leída la sinopsis son evidentes las similitudes con “Rain Man”, pero no deja de ser una simpática y emotiva comedia.


EMMA, de Douglas McGrath. 

Convencional adaptación de la obra de Jane Austen que, irremediablemente, conserva el encanto del texto de la extraordinaria escritora. Gwyneth Paltrow está muy bien.


HAMLET, de Kenneth Branagh. 

Obra maestra absoluta del maestro Branagh. No sólo es la mejor adaptación que se ha hecho de la obra, con el texto íntegro, es que es una obra de arte brutal, de las verdaderamente grandes en el cine moderno. Con un reparto inigualable, unas interpretaciones de otro mundo y una dirección extraordinaria, es incontestable, si bien mereció mejor suerte y mucha más repercusión en todos los ámbitos.




JAMES Y EL MELOCOTÓN GIGANTE, de Henry Selick. 

Del director de “Pesadilla antes de Navidad”, llega este bonito cuento que adapta a Roald Dahl. Una fábula moral sobre el poder de la amistad y la imaginación como forma de evasión.


JERRY MAGUIRE, de Cameron Crowe. 

Una divertida comedia dramática que le dio una nominación a Cruise y un Oscar a Cuba Gooding Jr. Su gran problema es su excesivo metraje, pero resulta entretenida. Renée Zellweger salió disparada a la fama.


JUDE, de Michael Winterbottom. 

Tremenda y durísima cinta de época que se aleja de los limpios y formalistas entornos y decoradas, de tramas de alta sociedad. Adapta la novela de Thomas Hardy y deja momentos de gran impacto.


KANSAS CITY, de Robert Altman.

Años 30, mafia, thriller, racismo y mucho Jazz. Es un buen film, aunque queda lejos de otros del mismo corte que lograron merecido prestigio.




KIDS RETURN, de Takeshi Kitano. 

La adolescencia y las circunstancias de la vida que nos llevan por recónditos y dispersos caminos. Otro melancólico título de Kitano, notable, sobre dos jóvenes amigos a los que la vida los lleva por distintos derroteros.


KOLYA, de Jan Sverák. 

Un éxito en su país y ganadora de un Oscar. Encantadora, simpática, delicada cinta checa sobre relaciones y lazos tan azarosos como auténticos. Merece la pena dejarse llevar por esta comedia dramática de una filmografía poco conocida, pero muy interesante.


LA CAMIONETA, de Stephen Frears. 

Ya he comentado varias veces que me encantan los films pequeños de Frears, especialmente si se sumerge en la comedia. Esta no llega a “Café Irlandés”, pero desde luego se ve con agrado.


LA CANCIÓN DE CARLA, de Ken Loach. 

Amor durante la Revolución sandinista en Nicaragua. Contexto bélico, drama social, sentimientos humanos, una fórmula infalible. Correcto trabajo.




LA HABITACIÓN DE MARVIN, de Jerry Zaks. 

Melodrama familiar en el que destaca su tremendo reparto y sus magníficas interpretaciones. Otra buena opción para disfrutar de DiCaprio y su talento antes de “Titanic”.


LA NOCHE CAE SOBRE MANHATTAN, de Sidney Lumet. 

Un buen thriller el perpetrado por Lumet y protagonizado por Andy García. Sobrio, complejo, se adentra en los vericuetos de la corrupción a todos los niveles.




LA PROMESA, de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne. 

Cinta belga, muy interesante, sobre el paso de la adolescencia a las responsabilidades adultas. Con una buena idea inicial, esta realista película obtuvo el beneplácito crítico.


LA ROCA, de Michael Bay. 

Para muchos es lo mejor de Bay, para otros lo único bueno. Se trata de un buen artefacto de acción, exagerado y poco sutil, que funciona aceptablemente a pesar de las insuficiencias de su director. El gran reparto soluciona con desenvoltura la papeleta.




LAS DOS CARAS DE LA VERDAD, de Gregory Hoblit. 

Intriga judicial con Richard Gere y Edward Norton, éste último nominado al Oscar por este papel. Un buen título donde Norton se come la pantalla en el que fue su debut.


LAZOS ARDIENTES, de las Hermanas Wachowski. 

Las hermanas Wachowski, cuando eran hermanos, debutaron con este aceptable thriller de tintes eróticos que no dejó indiferente. Tampoco dejan indiferente Tilly y Gershon.


LONE STAR, de John Sayles. 

Una joya dirigida por John Sayles que conjunta los dos géneros más completos y complejos del cine, el western y el cine negro. Una excepcional obra repleta de libertad, talento, inteligencia y emoción.




MICHAEL COLLINS, de Neil Jordan. 

Nada complaciente film de Jordan, que no deja bien parado a nadie. El retrato del que fuera director de inteligencia del IRA y su lucha cruenta contra la ocupación inglesa no recurre a maniqueísmos ni tira por el lado fácil. Gran trabajo de Liam Neeson.


MISIÓN IMPOSIBLE, de Brian De Palma. 

Inicio a una de las sagas más largas y exitosas del cine actual. Brian De Palma acertó de pleno con un gran mecanismo de intriga, muy hitchcockiano, muy bien dirigido, con acertados giros de guión y un deslumbrante protagonista.




NUBES PASAJERAS, de Aki Kaurismäki. 

Otra gran película del director finlandés sobre los problemas de la clase trabajadora. Con un tono que rezuma tristeza, logra conmover gracias al tratamiento de los personajes y sus relaciones, con una dirección soberbia.


PROFUNDO CARMESÍ, de Arturo Ripstein. 

Amores intensos y crímenes basándose en una historia real. Nada complaciente esta seca y directa cinta. Dura, fiera y con buen trasfondo.


ROMEO + JULIETA, de Baz Luhrmann. 

Versión actualizada del clásico shakespeariano que tuvo un gran éxito más allá de ciertas críticas de los más académicos. Un Shakespeare Pop y kitsch que o te encanta o te horroriza. DiCaprio vuelve a estar muy bien.




SECRETOS Y MENTIRAS, de Mike Leigh. 

Obra maestra de Leigh que en un complicado equilibrio entre drama y comedia logra conmover hasta lo más hondo. Emociones genuinas y a flor de piel en este drama social en el que Brenda Blethyn está arrebatadora en su histriónico papel.




SHINE. EL RESPLANDOR DE UN GENIO, de Scott Hicks. 

En uno de sus primeros papeles cinematográficos, Geoffrey Rush consiguió el Oscar por encarnar a David Helfgott, un niño prodigio y músico que padeció una enfermedad mental. Buen film sobre la discapacidad, el sufrimiento artístico y personal de un personaje más que interesante.


SYDNEY, de Paul Thomas Anderson. 

Debut de uno de los grandes talentos del cine actual. Thriller independiente, ese tono de Neo Noir, cierto deje scorsesiano y una voz personal. Un estupendo film, aún irregular, realizado con cuatro duros.


SLEEPERS, de Barry Levinson. 

Duro drama adolescente con un espléndido reparto que cuenta la historia de unos chavales condenados a un infernal reformatorio que los marcaría de por vida. Si bien tiene algo de excesivo en ciertos retratos y aspectos, su resolución es eficaz.




SOL DE OTOÑO, de Eduardo Mignogna. 

Adorable drama romántico con toques de comedia sobre amores maduros y prejuicios familiares en el que destacan los dos actores protagonistas, Norma Aleandro y Federico Luppi.


SOSTIENE PEREIRA, de Roberto Faenza. 

Periodismo en la época de los totalitarismos, en este caso el portugués de Salazar. Un conflicto generacional y una interpretación soberbia de Marcello Mastroianni.


ROMPIENDO LAS OLAS, de Lars von Trier. 

Obra maestra del director danés, posiblemente su mejor obra. Un durísimo drama sobre la abnegación del amor, la espiritualidad y el sacrificio. La interpretación de Emily Watson es una de las mejores vistas en el cine moderno. Cinta dura, fresca y muy influida por los puntos del Dogma 95 que creó el realizador. Una de las películas mejor valoradas de la década.




TESIS, de Alejandro Amenábar. 

El debut de Amenábar demostró que otro cine era posible en España más allá del dogmatismo político e ideológico. Muy influenciado por Hitchcock, el director nacido en Chile consigue un thriller potente e inquietante que fue un gran triunfo y una de sus mejores obras.




THE PILLOW BOOK, de Peter Greenaway. 

Unos la tachan de pretenciosa, otros de brillante y original… Greenaway no deja indiferente y aquí nos trae otra de sus peculiares historias con mucha carga sensual y estilo personal.


TIEMPO DE MATAR, de Joel Schumacher. 

Un correcto drama judicial con el racismo como tema principal. Bien realizado, de buen ritmo, largo metraje, con grandes interpretaciones y un acertado mensaje de fondo. Adaptación de la obra de John Grisham.


TIERRA, de Julio Medem. 

Con su personal y codificado estilo, Medem realiza una cinta atmosférica, poética y muy sugerente, que mezcla drama rural y toques místicos. Enigmática y atractiva cinta, como sus protagonistas.




TODOS DICEN I LOVE YOU, de Woody Allen. 

Encantador musical donde casi nadie baila ni canta bien. Un mágico y romántico paseo por Venecia, Nueva York y París para que los habituales temas del genio se desarrollen con un delicioso encanto. No es una de sus grandes obras, pero es muy gozosa.


TRAINSPOTTING, de Danny Boyle.

Fresca, gamberra, traviesa, salvaje… Boyle logró su mejor obra adaptando a Irvine Welsh en esta desfasada y desprejuiciada comedia lisérgica con Ewan McGregor, camino del estrellato, Robert Carlyle en estado de gracia y Jonny Lee Miller, que nunca estuvo mejor. Descerebrados, drogas, trapicheos, irreverencia… en un frenesí frenético e incesante. Una de las cintas icono de la década.


UNA JAULA DE GRILLOS, de Mike Nichols. 

Divertida y obvia comedia que critica los prejuicios sexuales y de clase. Un éxito teatral que sigue vigente y triunfando en las tablas, que funciona muy bien en la gran pantalla con su estupendo elenco de actores. Fue un éxito.

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