lunes, 16 de septiembre de 2019

Crítica de EL GRAN SALTO (Ethan Jesse Coen, Joel David Coen, 1994): Reseña


por Möbius el Crononauta



Ninguna importancia tiene lo que muchos dijeran en su día, El gran salto es otra maravillosa película de los Coen. Después de Arizona Baby, Muerte entre las flores y Barton Fink, lo tenían muy difícil para acertar de nuevo en la diana, pero aunque con El gran salto bajaran un poco el nivel, desde luego no lo bajaron tanto como apuntaron muchos fans entonces. No era violento cine negro, ni un 'cartoon' en carne y hueso, pero era una de esas estupendas revisiones que los hermanos hacen de sus géneros favoritos, en este caso, el 'género' Frank Capra y películas como Luna nueva. Seguramente vista con la perspectiva de hoy, se la trate con más justicia.




En definitiva, El gran salto no trataba de otra cosa sino de ese Juan Nadie honrado y de provincias que llega a la gran ciudad y en ella se enfrenta a los peligros de la corrupción y el poder económico o estatal. Todo, claro está, pasado por ese particular tamiz que hizo tan grandes a los hermanos.

Por ejemplo, el maldito círculo ese... ya sabéis, para niños. Qué grande. Media película con cara de tonto cada vez que salía lo del círculo, hasta que llega ese desenlace tan tonto y sublime. Qué retorcidos, estos hermanos. Por cierto que en el guión contaron además con su amiguete Sam Raimi.




La verdad es que no me cabría en la cabeza que a algún seguidor de los Coen no le gustará esta película, todo está ahí: los toques de humor ácido o absurdo, el personaje y narrador omniscente cual coro griego, cameos de habituales como John Polito, Steve Buscemi o John Goodman (el narrador del noticiario), secundarios de papeles cortos pero intensos como Charles Durning o el inimitable Bruce Campbell, el personaje silencioso y escrutador, la magia de sus planos y fotografía, los guiños a clásicos de los 30 y 40... y por si fuera poco, tres protagonistas excelentes: Tim Robbins como el bobalicón polainas de provincias, una Jennifer Jason Leigh magnífica en su papel de periodista de vitróleo y cien palabras por segundo (ahí es donde entra el espíritu de Luna nueva), y bueno, ese coloso llamado Paul Newman que hizo de villano también como hizo casi todo en su vida, hasta las salsas.




Pues eso, quizás no sepáis de lo que hablo u os suene raro, pero en su época a cualquiera que le hablara de esta peli me salía con un "sí, no está mal" o algo peor, como si les estuviera hablando de la mierda de camello. Era muy frustrante. Maldita sea, hay un par de cameos de Anna Nicole Smith, ¿qué mas quieren?

No hay comentarios:

Publicar un comentario