domingo, 25 de agosto de 2019

Chicos, ¡espectacular! o esas odiosas palabras de moda

Hola, chicos, ¿todo bien?


Lo que son las modas. Esas que de repetidas y gastadas acaban cansando. Me refiero al uso de determinadas palabras y expresiones que a veces terminan por imponerse en nuestro vocabulario coloquial habitual y, por ende, acaban por perder su gracia y, sobre todo, su significado. Ello es debido a que su uso se expande como el cólera morbo e, impertinentemente, ocupa lugares y ámbitos que no le corresponden.


Hasta los güevos acaba uno de tanto escuchar que le llamen chico no siéndolo ya desde hace años. Suele emplearse cuando hay varios de estos "chicos", de modo que se usa más en plural que en singular, como podréis observar prestando tan solo un poco de atención. Salid a la calle y antes de cinco o seis minutos habrá alguien dirigiéndose a personas con cierta edad utilizando el vocativo chicos. Si he de ser sincero, a uno no le ha disgustado demasiado porque te hace sentir joven, ¿pero qué diantres es esto de no llamarle a las cosas por su nombre? Uno merece ya un usted, un respeto, y no un chicos, coño. El otro día cenábamos en un restaurante y se sentaron en la mesa de al lado un matrimonio mayor (cuando digo mayor es que tenían más de 70 años). Pues bien, llegó el camarero, un jovenzuelo, y se dirigió a esta pareja de venerables ancianitos con un "Hola, chicos, ¿que vais a querer para beber?" En fin, ¿sigo? Seguro que cada uno de vosotros estará, como yo, hasta las gónadas de escuchar este apelativo que de tan cariñoso llega a ser horroroso (valga el oxímoron). ¡Viva el cinismo!


Espectacular, chicos, ¡claro que sí!


En cualquier caso, nada comparable a ese, rayano en la idiocia o estultucia, empleo de la palabra espectacular. César o nada. Ya todo es espectacular o una mierda. No hay términos intermedios. Que algo te gusta mucho, pues no dudes en emplearlo, que está de moda y suma puntos. Si te gusta una película, una comida, un monumento, lo que sea, pues es espectacular. Métete en el Tripadvisor y déjate llevar por aquello que la gente llama espectacular. Te llevarás decepciones mayúsculas. "No dejéis de pedir los calamares a la romana. ¡¡¡Espectaculares!!!". Y uno va y los pide, para comprobar que en su pueblo los ponen mejores en plena Mancha sin tener que pasarse por Galicia. El año pasado pasamos a tapear a un bar-restaurante de la bella ciudad de Aínsa, en Huesca. Comían los de la mesa de al lado unos caracoles y me dije: "nada como preguntar a quien los está comiendo para saber a ciencia cierta de su calidad". Pues toma mamporro. La bella señora que los ingería me espeta "¡Espectaculares!" Y yo, pobre de mí, que me dejo engatusar por la palabra y allá que me voy a pedir una ración. Cogemos uno cada uno con ansia viva y, ¡oh, decepción! solo saben a harina. La opinión es unánime. Y me dan ganas de retorcerle el cuello de garza (espectacular, por cierto) a esa madame. Si llega a pasarse por el restaurante Los Claveles de mi pueblo esta señora alucina con lo que es comerse unos buenos caracoles. ¡Viva la banalidad!

En definitiva, desconfiad de esas palabras mentirosas que comienzan a conquistar campos que no le corresponden y se extienden odiosamente como la pólvora hasta instalarse, sin darnos cuenta, en nuestro habitual vocabulario. ¿Vale, chicos?


5 comentarios:

  1. Lo de espectacular ya está demodé (¡toma expresión viejuna!). Ahora los caracoles de Aínsa -por cierto, con tilde- estrían brutales. BRUTAL is the new espectacular.

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    1. Y una eme está demodé. En su salsa es lo que está. Brutal es otra, claro,

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  2. Bah, espectacular artículo, no, lo siguiente... Yo es que soy muy de usar estas palabras y expresiones tan must have de la lengua; algo muy vintage, aunque no lo parezca... LOL

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  3. Por si no se ha notado, pretendía seguirte el juego, que conste 😂

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