lunes, 22 de julio de 2019

Las MEJORES PELÍCULAS de 1992 - Lo mejor del cine de ese año

Recevoir dogs.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC


Un año muy ochentero, este 1992, el de las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla, el del Keep the Faith con el regreso de Bon Jovi y tantas otras cosas. Un año con mucho buen cine de género, incluso alguno recuperado, como el Western, que deja un clásico eterno. Cine de evasión y la depuración del drama hollywoodiense, que se filtra con acierto con el thriller. Y es que los 90 fueron años de indefinición y donde comenzó a surgir eso tan de moda ahora, la referencialidad como valor añadido, sobre todo con la irrupción de Tarantino. Un año con cintas con alto contenido erótico que fueron un gran éxito además, cosa que no estoy seguro se haya repetido…


Drácula de Bram Stoker.

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Las mejores películas de 1992
(Lo mejor del cine de ese año)


ALADDIN, de John Musker y Ron Clements. 

Clásico Disney de gran éxito, sobre todo gracias a las canciones, de ahora ha tenido versión en imagen real, como tantas otras.


ALGUNOS HOMBRES BUENOS, de Rob Reiner. 

Un excelente thriller judicial con un clímax, en un juicio, evidentemente, que sigue siendo loado y recordado como el primer día. Mi padre puede verlo en bucle. Un duelo entre Tom Cruise y Jack Nicholson que ha pasado a la antología de las grandes escenas. Una maravilla. Además, todo el conjunto es certero y muy entretenido.


BATMAN VUELVE, de Tim Burton. 

Secuela de la exitosa renovación que consiguió Burton con los superhéroes. No despertó el mismo entusiasmo que la original, aunque mantiene dignamente el nivel, sobre todo si se tiene en cuenta cómo siguió la saga…




BELLE ÉPOQUE, de Fernando Trueba. 

Oscarizada película española, una encantadora comedia de enredos sexuales y sentimentales en los previos a la Guerra Civil, haciendo un fresco de la época con un buen guión de Azcona y un magnífico reparto.




BRAINDEAD (TU MADRE SE HA COMIDO A MI PERRO), de Peter Jackson. 

Cuando Jackson era un gamberrete fan del gore y las comedias desfasadas sin mucha sutileza. Esta, que mezcla todo eso, se convirtió en película de culto.




CIUDADANO BOB ROBERTS, de Tim Robbins. 

Una sátira política en falso documental, subgénero que este año tendría más ejemplos. Robbins se encargó de todo. La idea es buena, pero todo resulta excesivamente obvio.


CHAPLIN, de Richard Attenborough. 

Con un magnífico trabajo de Robert Downey Jr. (era uno de los grandes actores de su generación antes de Iron Man), Attenborough hace un correcto biopic del genio.


COMO AGUA PARA CHOCOLATE, de Alfonso Arau. 

Fue un tremendo éxito esta adaptación de la novela de Laura Esquivel. Un melodrama romantiquísimo, con toques de realismo mágico, que sedujo al público y la crítica.




CUENTO DE INVIERNO, de Éric Rohmer. 

Uno de los “Cuentos de las Cuatro Estaciones” de Rohmer. Un melodrama hermoso donde el cineasta indaga en sus habituales obsesiones. Gran película.


DE RATONES Y HOMBRES, de Gary Sinise. 

Aceptable adaptación de la novela de Steinbeck por parte del Sinise, conocido actor, que también aparece ante la cámara junto a John Malkovich. Fue muy bien recibida, con merecimiento.




DRÁCULA DE BRAM STOKER, de Francis Ford Coppola. 

Una de las grandes adaptaciones de la novela de Bram Stoker y del mito, muy respetuosa con muchos de los elementos que se han vulgarizado o tergiversado en otras versiones cinematográficas. Es una joya romántica excepcional.


EL ACEITE DE LA VIDA, de George Miller. 

El creador de “Mad Max” demuestra su enorme sensibilidad en este drama basado en hechos reales. Conmovedora y acertada, es mucho mejor de lo que algunos quisieron ver, aunque la valoración general es muy positiva.


EL AMANTE, de Jean-Jacques Annaud.

Adaptando a Marguerite Duras, Annaud presenta este erótico drama en el Vietnam colonial donde destacan la ambientación, la atmósfera y sus tórridas escenas.




EL EJÉRCITO DE LAS TINIEBLAS, de Sam Raimi. 

Tercera entrega de la magnífica saga de Raimi, una de las más particulares, en las que se vuelve a cambiar el tono del film para convertirse en un puro divertimento aventurero. Muy divertida.


EL JUEGO DE HOLLYWOOD, de Robert Altman. 

Una de las joyas de Altman, sátira y crítica a Hollywood con las habituales historias cruzada y repartos corales. Uno de los grandes títulos de este año.




EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN, de Eliseo Subiela. 

Romántica, surrealista, peculiar, sensual… una cinta que si bien no es para todo el mundo, es más que satisfactoria y brillante.


EL OJO PÚBLICO, de Howard Franklin.

Gran película, me parece que poco valorada para sus merecimientos. Un retrato social sórdido y lúcido y una mirada al periodismo amarillista despiadada y real. Joe Pesci está soberbio.


EL RÍO DE LA VIDA, de Robert Redford.

Contemplativa y pausada historia al puro estilo Redford, donde la naturaleza tiene un esencial papel protagonista. Un buen film con Brad Pitt como uno de los alter ego del director.




EL SUEÑO DE ARIZONA, de Emir Kusturica.

Una película peculiar, de culto, con Johnny Depp y Faye Dunaway siguiendo las instrucciones del personal Kusturica. Una historia que toca el realismo mágico, aunque algunos espectadores quizá queden fuera de su universo.


EL ÚLTIMO MOHICANO, de Michael Mann.

Extraordinaria cinta de aventuras protagonizada por Daniel Day-Lewis y dirigida por Michael Mann. Pura épica aventurera donde todo funciona. La violencia, el romanticismo, la acción, la epopeya, la excepcional música…




EL VIDEO DE BENNY, de Michael Haneke.

Perturbador e inquietante, Haneke se sumerge en el mundo de la adolescencia y su fragilidad, expuesta a cualquier contexto para tomar derivas inesperadas. Buena película de un director que muchos han descubierto hace no tanto.


ESENCIA DE MUJER, de Martin Brest.

Un histriónico Al Pacino nos regala un personaje inolvidable con el que Chris O’Donnell comparte plano. Se trata de un remake de una cinta italiana del 74. Es divertida, tiene humor, tiene drama, tiene sensualidad y es sumamente eficaz.




GLENGARRY GLEN ROSS (ÉXITO A CUALQUIER PRECIO), de James Foley.

Con un guión de David Mamet, lo que ya asegura calidad, se reflexiona sobre la adoración a lo material y la dependencia del éxito y el dinero con una gama de personajes muy bien trabajados.


HARD BOILED (HERVIDERO), de John Woo.

Uno de los grandes éxitos de Woo, cinta de culto y referente para muchos donde el director exhibe su nervio y pulso con la violencia coreografiada y los innumerables tiroteos. Ideal para conocer su estilo.


HERIDA, Louis Malle.

Tórrida historia con Jeremy Irons y Juliette Binoche como protagonistas. Deslealtades, en todos los ámbitos, pasiones irrefrenables, vanidad desestabilizadora. Un buen drama donde destaca Miranda Richardson.


INDOCHINA, de Régis Wargnier.

Ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, tiene un gran trabajo de Catherine Deneuve en este retrato en la época de la revolución comunista en Indochina. Aceptable.


INSTINTO BÁSICO, de Paul Verhoeven.

Más polvos salvajes este año. Thriller violento y efectista con magníficas escenas de sexo y poca sutileza. Fue un auténtico éxito y lanzó a Sharon Stone al estrellato gracias a su morboso disponer, cosa que venía haciendo tiempo atrás.




JUEGO DE LÁGRIMAS, de Neil Jordan.

Una gran película con el tema del IRA, el terrorismo y el conflicto de identidad como telón de fondo a un drama intenso y profundo de relaciones sinceras y sentidas, de soledades e identidades necesitadas. Gran trabajo de Forest Whitaker.


JUEGO DE PATRIOTAS, de Phillip Noyce.

La primera de Harrison Ford como Jack Ryan, retomando las aventuras del analista creado por Tom Clancy. Un thriller eficaz y competente que fue un gran éxito.


LA CIUDAD DE LA ALEGRÍA, de Roland Joffé.

Basado en un libro de Dominique Lapierre donde se retrata la vida en la India, en las zonas más pobres y desamparadas, a las que acude un cirujano norteamericano a redimirse. Eficaz drama.




LA FUERZA DE LA ILUSIÓN, de Richard Donner.

La infancia y sus mecanismos de defensa ante los hostiles entornos que la atosigan. Su desamparo y su mirada limpia contra el pervertido mundo adulto. Buena película muy olvidada que bien merece una revisión, aunque haya otras mejores tratando este tema.


LA FUERZA DE UNO, de John G. Avildsen.

Aceptable drama sobre el racismo en Sudáfrica, con múltiples recovecos. Tiene buen reparto y solvencia narrativa, algo casi innecesario recalcar en el cine americano.


LA MANO QUE MECE LA CUNA, de Curtis Hanson.

Exitoso y sugerente thriller que ha sido imitado y saqueado hasta la saciedad, sobre todo en productos de sobremesa. Destaca la perturbadora y sensual presencia de Rebecca de Mornay, otro icono sexual de la época. Buen trabajo hitchcockiano de Hanson.




LA VIDA DE BOHEMIA, de Aki Kaurismäki.

Amistad, pobreza, solidaridad, excentricidad, ternura… Tres artistas amigos que se ayudan para sobrevivir en las calles de París. Una delicia del director finlandés.


LAS MEJORES INTENCIONES, de Bille August.

Con guion de Ingmar Bergman, basado en la historia de sus padres, August factura un drama de enjundia y clasicismo sobre la lucha del amor y los sentimientos contra las convenciones de gran calidad.


LEÓLO, de Jean-Claude Lauzon.

De truculento y sórdido lirismo, Leólo es una cinta de culto sobre la infancia intentando protegerse a través de la fantasía y los sueños de la cruda y violenta realidad. Más personal y artística que la de Donner citada más arriba, es una visión sobre la infancia fascinante y lúcida.




LEY 627, de Bertrand Tavernier.

Un estupendo thriller en el que nos metemos en el día a día de una brigada antidroga en París. Un policiaco realista que se aleja del tópico del género, mostrando la lucha burocrática y los problemas cotidianos y reales a los que se enfrentan los agentes. Magnífica.


LUNAS DE HIEL, de Roman Polanski.

Otra con mucho sexo. En este caso un retrato sobre la depravación y la degeneración a través de la obsesión, la dependencia y las relaciones de sometimiento y amor-odio llevadas al extremo, tan morbosa como repelente.




MALCOLM X, de Spike Lee.

Denzel Washington interpreta al activista afroamericano en este correcto biopic de Lee donde sigue con sus temáticas raciales habituales pero con un texto basado en hechos reales.




MANOS QUE EMPUJAN, de Ang Lee.

Debut del magnífico director taiwanés con un tema que le atraía especialmente y le tocaba de cerca, el del conflicto cultural y generacional, en el que indagaría en posteriores obras, aun más notables que esta.


MARIDOS Y MUJERES, de Woody Allen.

Obra maestra de Allen en la que a través de sus habituales enredos amorosos, infidelidades y conflictos de pareja, consigue una divertidísima y aguda reflexión sobre los mecanismos de las relaciones, con unos diálogos y situaciones a menudo hilarantes, maduras e inteligentes.




OCURRIÓ CERCA DE SU CASA, de Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoît Poelvoorde.

Esta película ganó en el Festival de Stiges a Reservoir Dogs de Tarantino (que ganó el premio de mejor guión y dirección). Un falso documental sobre un equipo de televisión que sigue a un asesino en serie mientras este reflexiona sobre sus motivos… y sigue con sus quehaceres psicopáticos. Una sátira con su punto divertido, su exceso y su originalidad.


PASSION FISH (PECES DE PASIÓN), de John Sayles.

Muy buen film de Sayles, gran director, sobre el drama de la invalidez y el sacrificio de la supervivencia a través de la relación de una mujer, soberbia Mary MacDonnell, y su enfermera.


PORCO ROSSO, de Hayao Miyazaki.

La pasión de Miyazaki por la aviación, mostrada con explicitud en esta peculiar película que no renuncia al elemento fantástico, si bien es muy accesible. Divertida y entretenida, se ambienta en el periodo entreguerras y presenta personajes con mucho carisma. Un gran título del director.




POSIBILIDAD DE ESCAPE, de Paul Schrader.

La redención, la expiación y los infiernos íntimos e interiores como siempre en Schrader. Aquí sigue el periplo de una pareja y su relación con la droga. Gran película con una dirección interesante.


QIU JU, UN AMUJER CHINA, de Zhang Yimou.

Cuando Yimou hace estos retratos realistas, pequeños, íntimos, minimalistas, sobre la realidad de su entorno, social, alcanza cotas excelsas y se convierte en una auténtica debilidad. Aquí, en un sentido y memorable homenaje a la mujer china (los orientales tienen un tacto en el retrato femenino extraordinario), a su tenacidad, constancia y tozudez, hace del conjunto algo francamente entrañable.


¡QUÉ RUINA DE FUNCIÓN!, de Peter Bogdanovich.

Divertidísima comedia sobre la creación artística y la atropellada y problemática gestación de una obra teatral donde todo parece salir mal. Homenaje a la screw-ball comedy que tanto gustaba a Bogdanovich, es una de sus cintas más alocadas y simpáticas.


REGRESO A HOWARDS END, de James Ivory.

Joya de Ivory, por lo que sea infravalorada respecto a otras, pero de una elegancia, calidad y sensibilidad fuera de rango. Dirección e interpretaciones vuelan a una altura elevadísima.




RESERVOIR DOGS, de Quentin Tarantino.

El debut de uno de los directores más representativos de los 90, si no el que más. Un thriller intenso, asfixiante, original y violento, que revolucionó el cine de la década y convirtió a su director en la voz más significativa de la época. Escenas míticas y un estilo inconfundible que refrescaba el thriller clásico.


SIMPLE MEN, de Hal Hartley.

Road movie indie de Hartley, que con una sencilla premisa nos presenta a una serie de especiales personajes que hacen del conjunto algo encantador.


SIN PERDÓN, de Clint Eastwood.

No es sólo el mejor Western moderno, es que es una obra maestra del género que descubrió a muchos la calidad como realizador de Eastwood (los hay despistados, por ejemplo en la Academia, si bien más vale tarde que nunca). De enjundia y profundidad casi shakespeariana, con una capacidad para cambiar e integrar distintos tonos y descubrir humanidad en los personajes, el genial director logró un clásico imperecedero y la mejor película del año.




TENIENTE CORRUPTO, de Abel Ferrara.

Una de las grandes obras de Ferrara, que bien podría haber creado Schrader, ya que es un viaje por los infiernos en busca de la redención y la expiación. Gran título con un magnífico Harvey Keitel.


TWIN PEAKS: FUEGO CAMINA CONMIGO, de David Lynch.

De lo más flojo del maestro Lynch, una película que en absoluto está a la altura de la serie (sirve de precuela a la misma), si bien tiene momentos perturbadores y sugerentes. Es de lo más extraño que ha filmado, y ya es decir.




UN CORAZÓN EN INVIERNO, de Claude Sautet.

Desde la sencillez, el director francés logra un gran drama romántico gracias al notable guión y al desarrollo de los personajes. Un buen film que satisfará seguro a los fans del género.


UN LUGAR EN EL MUNDO, de Adolfo Aristarain.

Sobre la derrota… Magnífica película del director argentino, auténtica joya que nos habla del conflicto entre tradición y modernidad, sobre las raíces y el legado, la nostalgia y la lucha, sobre un tiempo y una época que se nos va inexorable, sobre la insoportable sensación de la pérdida de la identidad y la esencia…


VACAS, de Julio Medem.

El primer largo de Medem, que ya mostraba su particular y extraño universo, a la par que sugerente y seductor. Es una de las mejores obras de su autor.



Y LA VIDA CONTINÚA, de Abbas Kiarostami.

Un director y su hijo que viajan al lugar de Irán que asoló un terremoto en 1990, mismo lugar donde se rodó “¿Dónde está la casa de mi amigo?”, para descubrir qué fue de aquellos que participaron en aquella película. Curiosamente sería la segunda de una especial trilogía, ya que en “A través de los Olivos” se muestra cómo se rodó esta, rizando el rizo metacinematográfico.

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