sábado, 6 de octubre de 2018

Iron Butterfly - In A Gadda Da Vida (1968): Crítica review



por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia




Algunos no escatiman en colgarle la etiqueta de "primer grupo heavy" a Iron Butterfly. Quizá no sea descabellado (no en vano su primer álbum se tituló Heavy), aunque gente como Blue Cheer, Steppenwolf o los mismos Led Zeppelin quizá se apuntarían ese tanto. Otros lo califican de acid rock, y tampoco estaría de más recordar la época en la que se grabó. En cualquier caso, In-a-gadda-da-vida, segundo intento del grupo, contiene pasajes radicales para su época, basados tanto en el sonido de órgano como en largos desarrollos melódicos. Las líneas de bajo de Lee Dorman dan un punto rudo a la más clásica construcción de Doug Ingle (teclista), manteniendo Ron Bushy (batería) y Erick Brann (guitarra) un punto de equilibrio con los sonidos de la época: psicodelia, blues, rock y un toque de clasicismo.



El álbum en sí se ve aupado por el tema que le da título, enorme construcción de diecisiete minutos que ocupaba toda la cara B del vinilo original. Una letra sencilla y un desarrollo instrumental complejo en el que destaca un increíble riff de guitarra y un solo de batería tremendo, quizá ambos de los más recordados del rock. Se mantiene a lo largo de casi todo el tema el riff de bajo, sobre el que los diferentes músicos hacen sus desarrollos y solos (a partir del minuto 5 hay un increíble solo de guitarra y en el minuto seis y medio encontramos el de batería).




Ante todo, este álbum pertenece a Doug Ingle, principal compositor y arreglista. Doug aprendió a tocar el órgano en una iglesia (donde su padre era organista) y a partir de ahí empezó a desarrollar un estilo único que mezcla las composiciones litúrgicas con el rock y el pop de los sesenta, con especial recuerdo a Ray Manzarek y The Doors. En la intro y la construcción de la melodía de "My Mirage" observamos claramente esa influencia.





El primer tema del disco también es de órdago. En "Most anything you want" disfrutamos de una línea de bajo y guitarra sobre la que las armonías vocales y el teclado dibujan una filigrana compleja de sorprendente resultado. Se pega, te hace mover el culo y canturrear sin darte cuenta. Otro temazo, cortísimo, se titula "Termination": la fiesta ácida condensada en poco menos de tres minutos y todo lo bueno de estos cuatro tipejos; nuevas armonías alucinantes, el enésimo trabajo de guitarra y bajo lujurioso y el teclado a juego nos entregan un acabado orgánico y pleno de matices.




El álbum llegó al número 4 de ventas y permitió a la banda ponerse en la primera línea del rock ácido y de la vanguardia roquera.



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