martes, 9 de octubre de 2018

Crítica de "Misterioso asesinato en Manhattan" (Woody Allen, 1994): Review



por Möbius el Crononauta




¡No más septiembres ni otras mujeres ni maridos! ¡No más introspección! ¡Volvió Diane Keaton, ya era hora! O más menos eso es lo que pensé cuando vi por aquella época Misterioso asesinato en Manhattan.



Bueno, la verdad es que el periodo más tristón de Woody Allen en el segundo lustro de los 80 tenía sus cosas interesantes, Hannah y sus hermanas es un buen film por ejemplo. Quizás los lectores más acérrimos se queden con todos (y eso que yo me considero bastante acérrimo, quizás no 100%, pero sí más que otros) sus films de la época. También es verdad que por entonces yo no debía estar preparado para según que films. Yo quería El dormilón y Woody me daba Alice. ¡Pero bueno! Sí, por entonces Septiembre y films afines no tenían mucho significado para mí. Hoy lo tienen más, aunque otros siguen pareciendo un rollo monumental; de todas maneras aún me queda alguno que otro de la época por ver. Y qué queréis, Mia Farrow tuvo sus buenos papeles, pero ya estaba harto de ver su cara de pan seco en todas las pelis de Woody. Y no sé vosotros, pero donde esté la Keaton, que se vaya Mia con sus doscientos hijos adoptados.




Y bueno, fue precisamente aquella enorme polémica con la hija adoptada (llega a ser Polanski y a saber la que se lía, pero bueno, aunque no sé que demonios le vio, ni era su hija ni... (¡bueno dejemos el tema!) la que acabó (por suerte para mí, para la carrera de Allen y supongo que para la coreana carapán) con la relación entre Mia y Allen, y así pues Woody recurrió a su vieja colaboradora Diane. Y todos contentos, ¿no?




Bien, el caso es que Misterioso asesinato en Manhattan es una deliciosa comedia de Allen que sirve de homenaje del neoyorquino al cine negro, el whodunnit, la obra de Hitchcock, La dama de Shangai, Perdición y demás clásicos del género. En el film un matrimonio con hijo que ha volado del nido, y que están más acomodados a la rutina que un mayordomo inglés (ya casi se vislumbran los cuernos), encuentran la emoción perdida cuando la esposa (Diane Keaton) empieza a jugar a los detectives a costa de la muerte de una vecina.




Con Misterioso asesinato en Manhattan volvía el Allen más gracioso y neurótico, como no se había visto seguramente desde la estupenda Días de radio. Allen volvía a su personaje nervioso y neurótico, y a sus frases impagables, acomopañando a una entretenida trama sin más pretensiones que las de rendir un bonito homenaje a un viejo género y hacer pasar un buen rato. Junto a él teníamos a la mejor sosias del judío, la Keaton, por supuesto, y unos secundarios de lujo. empezando por Alan Alda (grandísimo actor, debería prodigarse más en las pelis), Anjelica Huston y su enorme presencia protegida por generaciones, y el grandullón Jerry Adler, el futuro Hesh de Los Soprano.




Allen habría de superarse con la excelente Balas sobre Broadway y otros buenos títulos, y vista hoy en día no sé si Misterioso asesinato en Manhattan será tanto como parece o no, pero en su día fue todo un soplo de aire fresco, y yo al menos siempre me lo paso bien cada vez que la rescato, a eso de cada lustro o así.

Ven, prueba mi guisado de atún, y dime si tiene demasiado chocolate. Fino humor de Allen, de ese que es fácil que pase desapercibido entre tanto diálogo. Pero es fino fínisimo, oigan.



No hay comentarios:

Publicar un comentario