viernes, 5 de octubre de 2018

Crítica de "Kárate a muerte en Torremolinos" (Pedro Temboury, 2003): Review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)


Os voy a hablar de una sesión de cine friki que me regalé hace unos años para mi cumpleaños, una delicatessen de lo más cutre que no puedo esperar a compartir con todos vosotros. Sí, queridos piltrafillas, temblad de envidia porque hoy he visto Kárate a muerte en Torremolinos. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?; guapo el título, ¿eh?






Pero –os preguntaréis- ¿de qué va esta cinta con tan interesante título? Voy a intentar resumiros el argumento y luego os contaré lo que me ha parecido. Al principio, mientras aparecen unas supuestas imágenes del fondo del mar que han sido tomadas seguramente en un zoológico marino, una voz en off nos cuenta como el pérfido Doctor Malvedades –que tiene el poder de resucitar a los muertos- pretende devolver la vida a unos ninja que se ahogaron en la bahía de Málaga para despertar a un monstruo marino llamado Jocántaro, mitad centollo y mitad pulpo –acaso el culpable del hundimiento de la Atlántida- y así dominar el mundo.






Para ello necesita secuestrar –con la ayuda de los ninja zombie a unas adolescentes recién desvirgadas con las que hacer la ofrenda al monstruo. Pero el novio de una de las jóvenes –un católico fanático del surf que aboga por la pureza hasta el matrimonio- hará lo imposible por liberar a su amada con la ayuda de un sacerdote, una monja, un yuppie y un fanático de las artes marciales ayudados por el espíritu del profesor Miyagi, llevado a escena por Jesús Franco, realizador muy querido en este blog. Mientras tanto, la Policía –sin pistas sobre los secuestros- no sabe qué hacer por lo que el alcalde de Torremolinos pedirá ayuda a un karateka de fama mundial llamado Chuck Lee y a un parapsicólogo televisivo llamado Orloff para luchar contra el Doctor Malvedades y sus esbirros. ¿A que parece friki? Pues si esa es la sensación que tenéis sin haber disfrutado la película de Pedro Temboury, imaginaos si la veis. Eso sí, yo os recomiendo que vayáis un poco pasados de alcohol para alcanzar el grado máximo de placer ante este engendro, porque vaya joya del cine cutre-gore-friki-kitsch ¡y además con acento andaluz! En resumen: actuaciones patéticas, argumento lisérgico, diálogos que no hay por donde cogerlos, aspecto de vídeo rodado con una cámara de la Señorita Pepis, efectos especiales de clase de párvulos y punk-rock. Esto es Kárate a muerte en Torremolinos –cine cutre de ínfimo presupuesto hecho por cuatro amigos para pasárselo bien-, y quien espere más está aviado. Antes de que se acabe el mundo la tenéis que ver.



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