sábado, 11 de marzo de 2017

La sombra de la duda (Alfred Hitchcock, 1943) - Crítica de la película, review


por Möbius el Crononauta

                                                                             

What's the use of looking backward?
What's the use of looking ahead?
Today's the thing - that's my philosophy. Today.

La película que hoy os presentamos, de 1943, ha sido generalmente reconocida como la "favorita" de su directoe, Alfred Hitchcock, aunque en su famosa e imprescindible entrevista con François Truffaut el director británico se encarga de matizar esa afirmación. Es desde luego la película que el viejo Hitch recordaba con más cariño, debido a su colaboración con el escritor Thornton Wilder.




Cuentan que la mujer del escritor Gordon McDonell se aproximó a Hitchcock un buen día para hablarle sobre una historia que su marido tenía en mente. Hitchcock los invitó a almorzar, discutieron el asunto y de ahí surgió un tratamiento de nueve páginas que el director presentaría a Thornton Wilder. Trabajando con él (Hitch y Wilder trabajan juntos por la mañana y el escritor lo hacía en solitario por la tarde) dieron forma a un guion que fue pulido más por Sally Benson. Wilder, que impresionó tanto a Hitchcock (incluso el director le dedica un agradecimiento en los créditos), se marchó a la guerra y nunca más pudo repetirse esa colaboración que tanto agradó al genio del suspense.




Un humo negro, casi diabólico, lo cubre todo mientras el tren que lleva al asesino de viudas llega a la estación del pacífico pueblo de Santa Rosa. Allí la familia Newton espera a su tío Charlie (Joseph Cotten), a quien hace años que no ven y que es muy querido por los Newton, en especial por su joven sobrina Charlie (Teresa Wright), llamada así en honor de su tío. Será la relación entre tío y sobrina la trama principal de La sombra de una duda.

Con el leifmotiv de el vals "La viuda alegre" de trasfondo, la joven Charlie, que ama incondicionalmente a su tío, irá descubriendo la verdad sobre el tenebroso pasado de su tío, un hombre frío y calculador que está evadiendo a la justicia. Es éste uno de esos raros casos en que el protagonista de un film de Hitchcock es un asesino.




Pese a no ser la obra definitiva del orondo director, La sombra de una duda es uno de los mejores trabajos del primer período americano de Hitchcock, junto con Rebeca y Encadenados. El humo negro, la copa derramada durante la cena, el juego con el periódico, los originales planos de Teresa Wright llamando infructuosamente al detective... el famoso "toque" Hitchcock está ahí, aunque de una manera algo más sutil, sin la apabullante sucesión de escenas míticas que pudieran tener películas posteriores como Con la muerte en los talones. Y recordando un terrorífico zoom hacia un primer plano del rostro del tío Charlie, tengo la sensación de que La sombra de una duda tal vez sea el único trabajo del director donde la personalidad de un actor llega a eclipsar por momentos la genialidad de Hitchcock.




Y es que la interpretación de Joseph Cotten como el tío Charlie tan enorme como poco recordada. Se habla mucho (merecidamente) del Anthony Perkins de Psycho, pero el malvado de Cotten para mí no tiene nada que envidiar. De hecho tal vez sean ambos la quintaesencia de los dos arquetipos de asesino que el propio Hitch venía a denominar como el "niño de mamá" y el "asesino inteligente y elegante". Sublime Cotten. Y mi momento del film, el citado plano del hierático y malvado rostro de tío Charlie.

Teresa Wright también destaca como la dulce y perspicaz sobrina, marcando con su personaje uno de los mejores retratos del cine de la "típica adolescente americana de pueblo". Y es que entre los personajes principales son Cotten y Wright quienes sobresalen con su talento, ya que por ejemplo el tipo que hace de detective es más bien olvidable.




Como contraposición al drama tenemos la entrañable pareja formada por Henry Travers (el ángel de ¡Qué bello es vivir!) y Hume Cronyn, actor todoterreno muy habitual como secundario en películas de los 50 y los 60 que aquellos que hayan visto Cocoon tal vez recuerden. El pater familias de los Newton y su amigo, siempre discutiendo cual sería la mejor forma de matar al otro, sirven para distender el clima hasta que el suspense vuelve de la mano de tío Charlie.

Hitchcock y Cotten, un dúo que no podía fallar, y no falló.

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