sábado, 7 de mayo de 2016

Willy DeVille - Live (1993): Crítica review


por TheOutlaw76 (@TheOutlaw76)
del blog THE OUTLAW




Corría el año 1993 cuando se publicó en Europa este disco doble en directo. Llevaba por título simplemente Live, grabado entre New York y el Olympia de París. Para Willy DeVille grabar en el Olympia de Paris fue todo un honor, ya que siempre había sentido debilidad por la Ciudad de las Luces. Él mismo declaró en alguna ocasión que "París es, para mí, como una hembra espléndida que jamás podré hacer mía. Ella tuvo a los mejores: Picasso, Dalí, Cocteau. Es muy excitante cortejar a una dama que ha tenido los mejores amantes. Es todo un desafío."


El hecho de estar grabado en dos noches no influye en el resultado final, ya que capta a la perfección todo el carisma de DeVille sobre los escenarios. El romanticismo, la ternura, la melancolía, la garra...toda la esencia de Deville esta condensada en los surcos de este Live.

En esa época DeVille estaba en un buen estado de forma, tanto físico como vocal, y se había recuperado temporalmente de su adicción a las drogas, adicción que superó definitivamente hacia el año 2000.

En el disco está acompañado por la Mink DeVille Band al completo y sirvió también como cierre definitivo de su época Mink DeVille.




El disco se inicia con la vacilona Lilly's Daddy's Cadillac para dar paso a la vena romántica, pero canallesca, de This Must Be The Night. Savoir-Faire y Cadillac Walk cierran la primera cara, la más rockera. Los instrumentos de viento, violines y acordeones de Bamboo Road nos transportan al Barrio Francés de New Orleans, donde vivía DeVille en esa época. Una delicada y preciosa guitarra sirve para que Willy nos susurre historias de desamor en Mixed Up, Shook Up Girl. Entre estrofa y estrofa se le escapa una risa socarrona. Te puedes imaginar a Willy, con su look imposible entre pirata y dandy perfectamente engominado, con ese bigotillo a lo Errol Flynn, viviendo intensamente la historia que nos está contando. Porque DeVille era uno de esos story tellers, capaz de transportarnos a los barrios puertorriqueños neoyorquinos y hacernos vivir las aventuras y desventuras que nos cuenta.





Una melancólica melodía de piano es la introducción a la crepuscular Heaven Stood Still, donde la interpretación de Willy es puro sentimiento. Uno de los temas más bellos de su discografía interpretado magistralmente junto a un hermoso violín y un delicado piano. Música celestial, sin duda.

Tras ella vuelven los ritmos latinos con la archiconocida Demasiado Corazón, uno de sus temas más populares, sobretodo en España. Lo curioso de este tema es que, la primera vez que se publicó en Where Angels Fear To Tread (1983), la discográfica no quiso que se editase como single, ya que no veía que pudiese ser un éxito. Evidentemente, tras editarse como single de adelanto de este directo, fue todo un éxito.
Su peculiar revisión del Stand By Me de Ben E.King y la versión mariachi de Hey Joe cierran un álbum repleto de buena música y clase, mucha clase.

El día que murió Willy DeVille, la empresa organizadora de sus giras por Francia dijo que " (...) esta noche Willy se ha reunido con Edith Piaf, Jack Nitzsche y Johnny Thunders". Una frase muy acertada que seguro hubiese sido del agrado de este gran zíngaro del rock, este soulman blanco o, como él mismo decía, este "pobre imitador" de Ben E. King.

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